miércoles, mayo 08, 2013

Distribución del Ingreso versus Distribución de la Riqueza


Curiosamente aún la mayoría de analistas, políticos y científicos sociales –incluidos los economistas- confunde la distribución del ingreso y la distribución de la riqueza en sus estudios sobre la repartición del Ingreso Nacional. Consideran que ambas variedades de reparto del pastel económico son sinónimas. De ahí concluyen que si el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso cae –como ha sucedido efectivamente en el Perú durante los últimos años- también suponen –generalmente implícitamente- que también descendió el Gini de la distribución de la riqueza. 

Tampoco parece que se han percatado de que una mejora en la distribución personal del ingreso muy bien puede venir acompañada de incrementadas diferencias absolutas de los ingresos, de manera que los “ricos sean cada vez más ricos”, tanto en términos de ingresos (flujo), como en relación a la riqueza (stock) de que disponen los diversos estratos sociales (Nota 1).

I.             Principales hipótesis 

El ejercicio de simulación que sigue trata de mostrar –con cifras relativamente ficticias, pero ilustrativas- que, en efecto

1.     Una mejora de la distribución personal del Ingreso Nacional no necesariamente –y casi nunca- mejora la distribución de la Riqueza nacional, tal como se acostumbra medir en base al coeficiente de Gini  y a ilustrar con gráficos de la curva de Lorenz.

2.     Una distribución más equitativa del Ingreso es considerada universalmente como un índice positivo de bienestar, pero lo que generalmente no se toma en cuenta es que –paralelamente- las diferencias absolutas de los ingresos personales pueden estar incrementándose. Esto afecta, para mal, el bienestar subjetivo de la población, por el efecto que ejerce en las personas el ingreso relativo.


II.            Supuestos simplificatorios para realizar el ejercicio de simulación a 20 años

1.     La población del país en cuestión se mantiene constante en 30 millones de personas y se diferencia por quintiles para medir la distribución en base al Gini;
2.    El crecimiento diferenciado de los ingresos de cada quintil es fijo a lo largo del periodo en cuestión; y cuanto más pobre, mayor será el incremento anual;
3.   La propensión marginal y media a ahorrar (y, por tanto, a consumir) es fija para cada estrato de ingresos; pero, obviamente, es mayor para los estratos de mayores ingresos;
4.     El rendimiento de los activos que poseen los estratos bajos es mayor al de los altos (lo que ciertamente es irreal);
5.  No hay inflación (los ingresos y la riqueza se expresan en soles y en términos reales); ni tampoco recesiones o crisis económicas.
6.     No hay impuestos a la renta o a la propiedad.
Por más irreales que parezcan los supuestos, los ejercicios que presentaremos a continuación nos permiten detectar nítidamente los procesos y tendencias que pretendemos mostrar, justificando así las hipótesis planteadas. Limitaremos las simulaciones a un horizonte de 20 años.

III.           EJERCICIO DE SIMULACIÓN:  LA HIPÓTESIS DEL HOCICO DEL LAGARTO

III.1      Datos de partida
Los ingresos iniciales por habitante y por quintil se aproximan a los datos que nos ofrece la ENAHO, en que se observa que el quintil superior inicialmente recibe algo más de 10 veces el ingreso del quintil I (más pobre), como se observa en la tercera columna de la Tabla I.
En este caso, asumiremos que el estrato más bajo (quintil I) ve incrementado su ingreso anual (por remuneraciones, trabajo independiente o transferencias fiscales) en 10% a lo largo de todos los veinte años siguientes, mientras que el ingreso del estrato más alto (quintil V) lo verá aumentado en la mitad de aquel (5%), según se observa en la Tabla I (columna 4). Los aumentos anuales de los que conforman los tres quintiles restantes se encuentran entre ambos extremos, según el mismo cuadro.
 
TABLA I: Datos iniciales de Ingreso por Quintiles

En la Tabla II, de otra parte, se presentan los datos de la riqueza (activos) que posee cada miembro por quintil. Se observa, según la columna 3, que el diferencial entre los estratos V y I es de algo más de 13 a 1. El rendimiento de los activos, hemos asumido, es mayor para los pobres que para los ricos (columna 4).

La tasa de ahorros del ingreso anual de cada quintil varía (ver columna 5) entre 1% (quintil I) y 6% (quintil V), que –como el anterior- tampoco es un supuesto realista.
 
TABLA II: Datos iniciales de Riqueza, rendimiento de activos y ahorro

Las fórmulas utilizadas para la estimación de los coeficientes Gini y para la simulación de veinte años se muestran en el APÉNDICE.

III.2      Resultados de la Simulación
El diagrama que sigue puede sorprender, pero confirma la hipótesis de acuerdo a la cual, a pesar de que la distribución personal del ingreso mejora (se hace más equitativa), la distribución de la riqueza resulta siendo más desigual. Este parece ser un resultado bastante generalizado para países como el nuestro. A esta divergencia entre la distribución del ingreso y la de la riqueza la hemos calificado como “efecto hocico del lagarto”.
GRÁFICO I: EL HOCICO DEL LAGARTO

                  Fuente: Tabla III.


TABLA III: DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO Y DE LA RIQUEZA


Desde otra perspectiva, expresado en base a la curva de Lorenz, se observa claramente cómo la curva de Lorenz del año inicial (en verde) se acerca más a la recta de “igualdad perfecta” (Gini= 0), tomando la forma de la curva dentro de veinte años (en azul).

GRÁFICO II: CURVAS DE LORENZ POR INGRESOS
(Año Inicial y Año 20)

 
                   FUENTE: TABLA III

A continuación se observa que, a lo largo de los veinte años en cuestión, los ingresos de las personas del quintil 1 aumentan en más de 7 veces, mientras que el respectivo del quintil V es menor a tres veces. Sin embargo, y es esto lo que queremos resaltar (y que debería ser obvio para quienes conocen las peculiaridades del interés compuesto), las diferencias absolutas de ingreso entre el Quintil V y el I se ensanchan a favor del primero, al pasar de ¡algo más de 15.000 soles en el primer año a casi 50.000 soles en el vigésimo!


GRÁFICO III:
DIFERENCIAS ABSOLUTAS EN EL INGRESO PER CAPITA DEL QUINTIL V – QUINTIL I
(En nuevos soles constantes; Indices con Base del Año 0 =100)

 
               FUENTE:TABLA IV.

TABLA IV
DIFERENCIAS ABSOLUTAS DE INRESOS ENTRE EL QUINTIL V Y EL I


El diagrama que sigue nos presenta la sorpresa en términos de la curva de Lorenz: a pesar de haber mejorado la distribución personal de los ingresos, la distribución personal de la riqueza ha tendido hacia una mayor inequidad.

GRÁFICO IV: CURVA DE LORENZ DE LA RIQUEZA POR QUINTILES
(Año Inicial y Año 20)
                           FUENTE: TABLA III

En concordancia con lo anterior, según el gráfico siguiente, las diferencias absolutas en la riqueza, considerando únicamente los quintiles extremos, ha aumentado de 23.000 a 73.000 soles reales entre ambos.

GRÁFICO V:
DIFERENCIAS ABSOLUTAS DE LA RIQUEZA PERSONAL DE LOS QUINTILES V Y I
(En nuevos soles constantes; Índices con Base en el Año 0 =100)
               FUENTE: TABLA V.
TABLA V



Finalmente, ya a nivel macroeconómico, agregando los datos presentados anteriormente, tendríamos que esta economía estaría creciendo notoriamente y cada vez a tasas más altas, tanto en términos del Ingreso Nacional como de la Riqueza agregada. Lo que se puede observar en el Gráfico VI.

GRÁFICO VI:
TASA DE CRECIMIENTO ANUAL DEL INGRESO Y DE LA RIQUEZA NACIONALES


IV.           CONCLUSIONES

Sorprendentemente, cuando se habla de “desigualdad económica”, los comentaristas sobre el tema –y, curiosamente casi sin excepción, los economistas- se refieren a la inequidad en los ingresos (midiéndolo en base al coeficiente de Gini). Olvidan que lo más importante es, de un lado, la creciente desigualdad absoluta (de ingreso y de activos) y, peor aún, que la desigualdad debería tomar en cuenta las diferencias de riqueza (activos) entre las personas. Es a esto a lo que nos hemos abocado en la presente nota y los resultados pueden haberle resultado sorprendentes.

En efecto, incluso si asumimos que la desigualdad relativa (medida en términos del Gini) puede haber mejorado, la iniquidad se ha incrementado en términos de riqueza, aparte de que la diferencia absoluta entre los ingresos y de la riqueza de los quintiles –especialmente entre el superior y el inferior- han aumentado también.

Nótese que, si hubieran asumido coeficientes más realistas, el resultado habría sido peor para la distribución de la riqueza y para los diferenciales de ingreso entre quintiles: Concretamente, si hubiéramos aumentado, tanto la propensión a ahorrar de los estratos altos, como las tasas de rendimiento que le ofrecen los activos (riqueza) a éstos. 

¡Qué bueno fuera que alguno de nuestros estudiantes hiciera una tesis aproximando estos datos más a nuestra realidad, especialmente en lo que se refiere a la distribución de la riqueza por quintiles (aunque las propensiones al ahorro de cada uno tampoco será fácil determinar), como por los estimados de la población a lo largo de los veinte años simulados!

De manera que las parábolas a que se refiere Krugman (2) adquieren relevancia aquí, ya que hemos seguido sus instrucciones (que tienen una aplicabilidad bastante más general de lo que se cree):

«One of the points of this column (3) is to illustrate a paradox: You can't do serious economics unless you are willing to be playful. Economic theory is not a collection of dictums laid down by pompous authority figures. Mainly, it is a menagerie of thought experiments -parables, if you like- that are intended to capture the logic of economic processes in a simplified way. In the end, of course, ideas must be tested against the facts. But even to know what facts are relevant, you must play with those ideas in hypothetical settings. And I use the word ‘play’ advisedly: Innovative thinkers, in economics and other disciplines, often have a pronounced whimsical streak» (nuestros subrayados).


ANEXO: Fórmulas utilizadas para calcular el Gini:

Agradezco a Oliver Elorreaga por esta presentación, así como por la realización de las estimaciones.