miércoles, mayo 20, 2009

EEUU: ¿Recuperación en V, U, L o W?

Estupefactos por la crisis que se desató en EEUU, luego de la reventazón de la burbuja hipotecaria (en julio 2006) y de la de Wall Street (octubre 2007), los economistas hemos vuelto al Kindergarten. No tenemos ni idea de la duración que tendrá la presente recesión, por lo que estamos reaprendiendo el abecedario. Cada cual recurre a su letra preferida y la repite una y otra vez en la ilusión que la profesora los premie con un chupete.

En efecto, hay quienes se inclinan por la ‘V’, lo que efectivamente sería una victoria, ya que creen que la economía norteamericana se recuperará hacia fines del año en curso gracias a las masivas inyecciones monetarias y del gasto público. Los de la ‘U’, postulan una recuperación más pausada de la actividad productiva, fechándola hacia fines del 2010. Los de la ‘L’ opinan que sería tan extendida como la japonesa, que cubrió toda la década de los años noventa. Finalmente están quienes predicen un ciclo en ‘W’, asegurando que habrá una recuperación para el 2011 y una nueva caída, tal como sucediera –aunque no con esa gravedad- durante la Gran Depresión. En ésta se dieron dos recesiones: una primera, que se extendió de agosto de 1929 a marzo 1933 (¡43 meses!), luego se recuperó por tres años y volvió a repetirse entre mayo 1937 y junio 1938 (13 meses), a tal grado que el PBI real de EEUU recién recuperó el nivel que alcanzó en 1929 diez años después, en 1939.

Una vez más, estos pronósticos tan variados, reflejan tanto el estado calamitoso de la teoría económica en general y la de los ciclos de negocios en particular, como seguramente también la de algunos intereses específicos o inevitables ideologías. Personalmente opinamos que la ‘L’ será la letra predilecta en EEUU y que permitiría un crecimiento promedio de apenas 1% durante una década, lo que puede fundamentarse con algo de sentido común.

En primer lugar, como es evidente, tendrán que resolver el problema financiero-hipotecario, que solo es un paso inicial y no necesariamente el más sencillo, no solo por el enorme exceso de oferta de viviendas. Recuérdese que las políticas de reactivación en EEUU aún no tienen éxito, a pesar de los esfuerzos desplegados: El PBI norteamericano trimestral real anualizado cayó en 6,3% el último trimestre del año pasado y en 6,1% el primero del actual, siempre respecto al trimestre anterior (www.bea.gov/newsreleases/national/gdp/gdpnewsrelease.htm), con lo que la tasa de desempleo amenaza llegar al 10% y la deflación asoma peligrosamente.

Luego de recuperada la ‘confianza’ por ese lado, habrá que afrontar el gigantesco déficit fiscal, estimado en 12% para 2009 y 10% para 2010, así como la elevada brecha comercial, acompañada por una deuda pública externa que alcanzara la astronómica cifra de US$ 13,7 billones (97% del PBI) a mediados del año pasado y que siguió creciendo desde entonces.

Finalmente, lo más complejo consistirá en reavivar los espíritus animales de los empresarios, lo que solo se logrará si tienen los estímulos necesarios. La cuestión es, sin embargo, una vez que se recupere la fé en el sistema financiero y se ajusten los desequilibrios externos, ¿donde invertirán rentablemente las corporaciones? ¿En más viviendas, más automóviles y más computadoras? ¿En la industria del acero, la agricultura o la pesca? Sería ridículo responder afirmativamente, más aún en una economía cuyo PBI es generado en un 66% por los sectores de servicios (la industria no llega al 12% del valor agregado)..

Lo que significa que es necesario que -si realmente se espera una reactivación sólida- se gesten ‘innovaciones schumpeterianas’ que permitan incrementar la alicaída tasa de ganancia a través de revolucionarios inventos tecnológicos. Éstos quizás provendrían de nuevas fuentes de energía, novedosos insumos materiales, la bio y nanotecnología, la robótica o de similares proezas aún desconocidas. Tendría que se algo como lo que sucediera a lo largo de la historia del capitalismo de mercado en forma de ondas largas de crecimiento económico, comenzando con la “destrucción creativa” que se basó en la Revolución Industrial, pasando por la de los ferrocarriles y vapores, hasta llegar a la de los automóviles, la petroquímica, el sistema interestatal de carreteras, la TV y todo lo que acompañó los ‘Años Dorados’ de 1949 a 1973. ¿Podremos esperanzarnos en la creatividad de Sillicon Valley y la Ruta 25? ¿O es que la reactivación norteamericana y global vendrá del empuje de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China)?

2 comentarios:

JAIME DEL CASTILLO JARAMILLO dijo...

Quiere decir que nuestro presidente AGP ni siquiera está como los alumnos a que se refiere el artículo, sino está para el famoso 'fundo' 'Larco Herrera' de la Av. del Ejército en Lima.

LuchinG dijo...

Para tus espíritus animales:
http://sophimania.blogspot.com/2009/06/la-fusion-nuclear-controlada-del-nif-la.html