miércoles, junio 25, 2008

Desigualdad Económica y Conflicto Social

A pesar del sostenido auge macroeconómico de los últimos años, venimos experimentando un proceso aparentemente paradójico de movilizaciones y protestas sociales que no se daban desde hace tres décadas. Lo que no solo se debe a la generalizada pobreza absoluta, sino principalmente a la extrema desigualdad en la distribución del ingreso y de los activos. El gobierno está perplejo ante esta ‘intranquilidad social’, la que atribuye candorosamente a ‘minorías extremistas’. Sin embargo, esos procesos psico-sociológicos dinámicos se pueden explicar como resultado de lo que fuera bautizado como ‘efecto túnel’ por Albert Hirschman y que otros académicos han denominado 'factor esperanza' (Pablo González Casanova), 'política de la frustración' (Ralf Dahrendorf) o 'tolerancia limitada frente a las desigualdades' (Adolfo Figueroa).

Según esa hipótesis, mientras las personas de menores ingresos relativos abriguen la expectativa de que las desigualdades extremas se irán reduciendo con el tiempo, la tolerancia respecto a esa iniquidad percibida predominará sobre la impaciencia. Pero aquella no es infinita, sino que "esa tolerancia es como un crédito que se vence en cierta fecha. Se concede con la esperanza de que, finalmente, se reducirán de nuevo las disparidades. Si esto no ocurre, habrá inevitablemente problemas y quizá desastres". Por lo que, cuando no se ve la luz al final del túnel, como bien lo afirmara Figueroa, se presenta aun más pronunciada la crisis distributiva: “Huelgas, protestas, redistribución privada con violencia son algunos de los mecanismos que utilizarán los individuos para tratar de restaurar una situación de desigualdad que sea más justa. Cuando el grado de desigualdad pasa los umbrales de tolerancia social, se produce caos y violencia (...)".

En nuestro caso, esa pasividad aparente se venía observando por lo menos desde hace una década, la que primero desembocó en emigración masiva, delincuencia común, corrupción desaforada, vandalismo, secuestros, etc.; y que solo ahora viene materializándose en erupciones sociopolíticas en las más diversas zonas del país, si bien aún desarticulada y acotadamente.

El gráfico adjunto muestra las drásticas disparidades del gasto promedio personal de los deciles correspondientes a tres espacios geográficos, según datos del INEI. Esas desigualdades están representadas por curvas conformadas por grupos de 10% de pobladores para cada una, cuya dispar participación en el gasto total no ha cambiado durante el último quinquenio de auge económico.

Ahí se pueden observar las diferencias abismales de los gastos promedio mensuales existentes entre los habitantes de cada grupo: un 40% de la población limeña forma parte de los estratos de altos ingresos (más de 2000 soles por familia), 50% de ingresos medios (entre 230 y 500 soles por persona) y un 10% son pobres; en las otras urbes la relación es de 20%, 50% y 30% respectivamente; mientras que en las zonas rurales a ningún decil le alcanza para consumos elevados y apenas realizan gastos medianos un 20% y el restante 80% es pobre. Los detalles, en términos del gasto promedio mensual por habitante, por decil y por región, durante el cuatrienio 2004-2007, pueden observarse con mayor detalle en el Cuadro No. 4, directamente copiado del informe del INEI.

No en vano el 86% de la población considera que la distribución de la ‘riqueza’ en el Perú es injusta o muy injusta, según el Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica (PUCP-IOP, Estado de la Opinión Pública, Año III, junio 2008; Parte II; p. 2).

Las diferencias al interior de cada región y entre ellas saltan a la vista, con lo que –dada su permanencia, a pesar de las altas tasas de crecimiento económico- la paciencia y la calma chicha parecen estarse acabando como consecuencia de las frustraciones acumuladas y que, sin aviso previo, le irán explotando en el rostro al gobierno. Es decir, el ‘crédito sociopolítico’ de que disponía el gobierno parece haberse suspendido de golpe en ciertas regiones.

De ahí que exista el potencial para desencadenar un inadvertido huayco sociopolítico en los momentos y regiones menos pensadas, atribuible además a la falta de previsión del gobierno y a la inexistencia de canales institucionalizados de concertación. El paro nacional anunciado para el 9 de julio nos permitirá medir 'en vivo y en directo' las temperaturas que somplan en el país. Sin embargo, como ya lo decía Dahrendorf hace décadas, el conflicto social en sí no es de temer, sino todo lo contrario: es necesario y debe ser bienvenido porque conduce a la ‘modernización’, siempre y cuando se disponga de los mecanismos para canalizarlo adecuadamente. Como éstos no existen habrá que prepararse para experimentar procesos acelerados de ‘ingobernabilidad’ en lo que resta del presente régimen, el que por lo demás se ve amenazado por preocupantes desequililbrios macroeconómicos.

Porque, como lo han advertido reiteradamente Waldo Mendoza, Kurt Burneo y Bruno Seminario, la balanza en cuenta corriente se ha vuelto deficitaria (-2% del PBI), la emisión monetaria ha alcanzado un ritmo del 60%, el crédito interno avanza al 40%, las expectativas inflacionarias se están incorporando paulatinamente en la determinación de los precios básicos de la economía, la demanda interna se expande a más del 10% (lo que es inconsistente con el crecimiento de la inversión), etc.



CON UN 'CLICK' SOBRE EL RATÓN PUEDE AMPLIAR CADA UNA DE LAS SIGUIENTES IMÁGENES:




Fuente: El Comercio, junio 25, 2008; p. a4.




Texto complementario que cuestiona los planteamientos más comunes sobre los orígenes de los conflictos en el Perú: Juan de la Puente, "Teorías sobre los conflictos", en La República, julio 1, 2008; p. 18 (www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/task,view/
id,229508/Itemid,0/).


Fuente: 'Alfredo', en La República, julio 6, 2008.

Fuente: 'Carlín', en La República, julio 6, 2008.



Fuente: Perú.21, julio 8.


Fuente: 'Alfredo', en La República, julio 8, 2008.

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Julio 14: EVALUACIÓN DEL PARO - ENCUESTA DE OPINIÓN DEL IOP DE LA PUCP PARA LIMA METROPOLITANA. VER: http://dia.pucp.edu.pe/proyectos/fernandotuesta/files/2008

%20JULIO%20PARO%20NACIONAL%20LIMA.pdf

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Véase el excelente comentario de DESCO:

Lo que trajo el paro Fuente: desco Opina, julio 15, 2008

En sentido estricto, la paralización del 9 de julio no fue una, sino muchas. Originalmente convocada por la Coordinadora Político Social y por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) como cara más visible, permitió la coincidencia en una fecha de distintas luchas y movilizaciones, las más de ellas con su propia plataforma. A nivel nacional, distintas organizaciones rurales convocaron a un paro agrario el 8 y el 9, mientras el Comité Central de Defensa de los Derechos de la Amazonía impulsó uno de 72 horas desde el 7 de julio. A nivel regional, distintos frentes y agrupaciones, levantaron sus propias plataformas, ocurriendo otro tanto en distintas localidades.

Sin embargo, el paro expresó un momento particular de la conflictividad y la protesta acumulada en el país. Aunque la articulación de la protesta fue limitada, las distintas demandas estuvieron atravesadas por algunos hilos conductores: i) el rechazo a la política económica del gobierno –“blindada” con los 97 decretos legislativos recientemente aprobados– que consagra un modelo de crecimiento excluyente y subordinado a los intereses de la gran inversión privada; ii) la demanda distributiva, que aparece a la base de la mayoría de plataformas; iii) la exigencia de una relación distinta entre el Estado y la sociedad y entre Lima y el interior. Estos hilos conductores son percibidos por la ciudadanía, como lo muestra la reciente Encuesta de Opinión Pública de la PUCP (Lima), en una respuesta múltiple donde 58% de los encuestados explican el paro por el alza de precios, 39% por los bajos salarios y 37% por la falta de empleo. El fracaso de la campaña de desprestigio emprendida por el gobierno, se observa en la misma encuesta cuando sólo 11% dice que se apuntaba a desestabilizar al gobierno.

A pesar de los hilos conductores comunes entre las distintas plataformas, y más allá de los esfuerzos por articular la protesta de distintos actores, ésta evidenció 2 carriles distintos: el uno, más gremial y corporativo, ligado a las formas tradicionales de asociación, encarnado por la Coordinadora Político Social y por la convocatoria de las organizaciones rurales. El otro, más territorial y fragmentado, vinculado a los frentes regionales y provinciales y a las disputas más locales. Los vasos comunicantes entre ambos fueron prácticamente inexistentes. Ciertamente la fragmentación social evidenciada en la medida, es mayor en el interior del país, al extremo de dar la impresión de un archipiélago. No debe sorprender que dentro de la paralización regional y provincial, se dieran distintas divisiones. En algunas regiones –Puno, Madre de Dios, Ayacucho, Huancavelica– diversos sectores protestaban contra el gobierno nacional pero también contra las autoridades regionales y locales.

En términos generales, todos coinciden en que la medida de lucha fue fuerte y exitosa en el Sur del país y en el Oriente. Fue intensa y masiva en el Centro, mientras que en el Norte fue agraria y sindical y en Lima fue fundamentalmente sindical. No es casual. Si uno observa la última encuesta de Ipsos Apoyo Opinión y Mercado, puede ver que la aprobación de la gestión presidencial se encuentra en 7% y 11% en el Sur y el Oriente respectivamente, llegando a 30% a nivel nacional, gracias a la opinión limeña, porque la caída alcanza también, aunque en menor medida, al Norte. Por lo demás, la campaña del gobierno contra el paro, incluido el infame spot de Montesinos, contribuyó al malestar general, además de evidenciar los temores oficiales.

A pesar del éxito relativo de la medida de lucha, nadie acumula a partir de sus resultados. La imagen de la CGTP resulta fortalecida (16% de los encuestados por la PUCP la perciben fortalecida) ante la “ausencia” de Humala en la medida de lucha. Las plataformas regionales y provinciales seguirán su curso. Sin embargo, aunque el paro sirvió para “marcar la cancha”, no alcanza para producir cambios importantes en la política en la que su influencia es percibida como nula (56% de los encuestados por la PUCP). El reconocimiento inicial de García de la legitimidad de la protesta, duró apenas unas horas. Superado su momento de temor, reaparecieron las amenazas y las descalificaciones; señal que percibe los límites de la protesta, a pesar que ésta, indudablemente seguirá creciendo. En consecuencia, habrá que esperar al discurso del 28 para evaluar el impacto del paro en el gobierno.




viernes, junio 13, 2008

Pobreza e Ingesta Calórica: Nacional y por Departamentos, 2006-2007

Frente a la avalancha de guarismos de la más variada naturaleza sobre la extensión y profundidad de la pobreza en el país, conviene presentar unos elementales cuadros sintéticos para que pueda usted tener una visión panorámica de las cifras básicas en torno al tema. Nos concentraremos en las que relacionan las cifras absolutas y porcentuales de pobres (diferenciando entre los que son extremos de los demás) y el porcentaje de la población que no cubre el mínimo calórico, tal como han sido determinados por el INEI. Para lo que vamos a suponer que los datos oficiales son absolutamente confiables [1].

Ya que cualquiera puede sacar sus propias conclusiones sobre esas bases, nos limitaremos a enumerar, sin mayores comentarios, los principales resultados correspondientes al bienio 2006-2007, en que nos concentraremos en los cambios que se dieron a nivel nacional (Tabla I) y los que corresponden a cada región o departamento (Tabla II).

TABLA I: VISIÓN GLOBAL

Fuente: Datos oficiales del INEI, calculados por Farid Matuk.

Nota: AGRANDE la imagen con un CLICK


  1. La pobreza total cayó de 44,5% a 39,3%, es decir, en un apreciable 10,5% o 5,2 puntos porcentuales. Con lo que el número de pobres se redujo en 1,3 millones de personas. Pero aún subsisten algo más de 11 millones en condiciones de pobreza [2].
  2. La pobreza extrema se redujo en 13,8%, al disminuir de 16,1% a 13,7%, con lo que casi 620.000 personas salieron de esa condición; pero siguen soportándola 3,9 millones.
  3. La pobreza no extrema disminuyó 8,6%, de 28,4% de la población total a 25,6%, lo que benefició a algo más de 680.000 ciudadanos, quedando en tal situación 7,2 millones de ciudadanos.
  4. Finalmente, la población peruana que no ha logrado cubrir las necesidades calóricas normales fue de 29,9% en 2006, proporción que declinó a 28,5% en 2007, significando una caída de 3,4% (o 1,4 p.p.). Lo que querría decir que apenas 280.000 personas más que en 2006 lograron cubrir sus requerimientos alimenticios el año pasado. Sin embargo, aún algo más de 8 millones de peruanos no alcanzan a satisfacerlas.

TABLA II: PERSPECTIVA POR DEPARTAMENTOS, 2006-2007

Nota: Las cifras de déficit calórico han sido tomadas de: Farid Matuk, “Mapa del Hambre, 2006-2007”, junio 12, 2008
(http://aeperu.blogspot.com/2008/06/mapa-del-hambre-2006-2007-farid-matuk.html).

AGRANDE LA TABLA CON EL RATÓN.


Desglosando las cifras por regiones, de acuerdo al Cuadro antecedente (Tabla II), ya algo más complicado de leer, podemos decir lo siguiente (nótese que hemos ordenado los Departamentos de manera que los que albergan el mayor porcentaje de ‘pobres extremos’ en 2007 están arriba y van bajando a medida que son menos en términos relativos):

  1. Respecto a la pobreza total (sumatoria de pobres extremos y no extremos, data que no figura en el Cuadro), ha disminuido en casi todos los departamentos, excepto en Ancash (donde sube de 42 a 42,6%), Cajamarca (63,8 a 64,5%), Cusco (49,9 a 57,4%), Tacna (19,8 a 20,4%) y Tumbes (15,8 a 18,1%).

  1. En relación a los pobres extremos (PE), observamos lo siguiente:
    1. Todos los departamentos de la sierra y selva rebasan el promedio nacional de PE (del 16,1%) en 2006, excepto ‘Lima Provincias’ (6%) y Madre de Dios (4,3%); y de la costa solo La Libertad excede ese promedio. En el 2007, con una menor tasa de pobreza extrema (13,7%), se repite el cuadro anterior, pero ya no se incluye en el rubro a un solo departamento serrano (Junín). En pocas palabras, como es bien conocido, es en la sierra y la selva -y más notoriamente en las zonas rurales- donde vive la gran mayoría (relativa) de los que no poseen “el valor monetario necesario para la adquisición de una canasta de alimentos capaz de satisfacer un mínimo de necesidades nutricionales de las personas”, que es la definición de ‘pobreza extrema’ que utiliza el INEI [3].
    2. Los casos extremos de extrema pobreza (por encima del 30% de su población) se presentan en los departamentos de Huancavelica (72,3% y 66,7% en 2006 y 2007, respectivamente), Ayacucho (41,3 y 35,5%) y Huánuco (40,6 a 31,7%); en cada uno de los cuales se ha reducido en el último año. En cambio hay casos en que aumentó la PE: Pasco (de 31 a 31,5%) y Cajamarca (29 a 31%), así como en Cusco (22,8 a 27,8%). También ha aumentado la PE en departamentos en que no es muy alta la PE en términos relativos (por debajo del 7%): Lima Provincias, Moquegua, Tacna, Arequipa, Lima-Callao y Tumbes.

  1. Respecto a los pobres no extremos (25,6% en 2007), que representan un porcentaje mucho mayor que los PE (13,7%), tenemos que han aumentado –en parte por el traslado de los pobres extremos a esta categoría- en Huánuco, Puno, Apurimac, Cusco, Ancash, Lambayeque, Tacna y Tumbes.

  1. Finalmente, considerando la ingesta calórica por departamentos, podemos establecer que, a nivel nacional, se ha reducido levemente el déficit, de 29,9% a 28,5%, lo que significa que aún son más de 8 millones de peruanos los que no cubren lo necesario. Por el lado más negativo, tenemos que:
    1. El déficit calórico ha aumentado en diez de las 25 regiones, a saber: Huancavelica de 61,1 a 66,1%; Ayacucho de 37,8 a 41,8%; Pasco 50,8 a 54,6%; Cusco 24,5 a 39,3%; San Martín 20,7 a 21,3%; Lima-Provincias de 21,6 a 26,6%; Moquequa, 31 a 33,5%; Tacna 23,6 a 27,2%; e Ica 17,3 a 21,6%.
    2. Y lo que es más grave: Hay departamentos en que no solo los pobres extremos sino que todos los pobres, e incluso algunos no pobres, no llegaron a cubrir la ingesta calórica requerida. Es decir, el porcentaje de personas que no llegan a ese nivel es superior al porcentaje de pobres. En el 2006 fueron cuatro (Moquegua, Tacna, Arequipa y Madre de Dios), los que seguían en esa condición en 2007 y a los que acompañó Ica (21,6% con déficit contra 15,1% de pobres). Este último es el que más llama la atención, ya que un quinto de su población no cubre sus necesidades calóricas, cuando los pobres representan un sétimo.
    3. Como es obvio, ningún pobre extremo cubre sus necesidades calóricas en departamento alguno, por más que se los haya definido oficialmente como aquellos que cubren una canasta mínima de alimentos.
    4. En cambio los porcentajes de los pobres no extremos que no alcanzan el requerimiento calórico varía entre departamentos y llega a niveles escalofriantes [4]. A nivel nacional, un promedio de 57,8% de no pobres no llega a cubrir los requerimientos calóricos en 2007 (en 2006 eran menos: 48,5%). Más específicamente para los departamentos –en el año 2007- tenemos los siguientes porcentajes de pobres no extremos con déficit superiores al 50% (en orden decreciente de importancia), aparte de los departamentos mencionados en que ninguno cubre el requerimiento (Moquegua, Tacna, Arequipa, Madre de Dios e Ica): Tumbes (99,2%), Lima-Provincias (91%), Lima y Callao (89,9%), Pasco (72,4%), Piura (62,2), Loreto (58,1), La Libertad (56,6) y Junín (54,1).
    5. Finalmente, en varios departamentos ni siquiera todos los ‘no pobres’ cubren sus requerimientos calóricos [5]. El porcentaje de los que no viven en condiciones de pobreza (‘no pobres’) que tienen ese déficit es el siguiente para 2007: Arequipa, 16,1%; Moquegua, 10,4%; Ica, 8,7%; Tacna, 8,5% y Madre de Dios, 4,4%.

Para terminar, el diagrama de barras que sigue sintetiza gráficamente lo antedicho para el año 2007, ya que representa, para cada departamento, la cantidad de pobres en la primera columna (en violeta los pobres extremos y en rojo los no extremos) y los déficit calóricos en la segunda barra.

PARA AMPLIAR PRESIONE SOBRE LA IMAGEN


Sí, saque usted sus propias conclusiones.


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Fuente: 'Alfredo', en La República.


Fuente: "Carlín", en La República, junio 4, 2008.

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Addenda:

"HAMBRE: Estancado por ocho trimestres"

Farid Matuk

“En el caso de la construcción de los indicadores de pobreza para el periodo 2004-2007, quienes participamos en el proceso podemos dejar constancia del profesionalismo del INEI y su vocación por mejorar la calidad de las bases de datos y las metodologías para construir indicadores de pobreza que fueran robustos, consistentes y replicables”. (Javier Escobal, Peru21, junio 12, 2008).

“Así, es muy probable que una buena parte de lo avanzado en materia de mejora de ingresos y gastos de las familias peruanas durante el 2007–y que correctamente se reflejan en la caída de la pobreza medida por el lado del gasto– se haya empezado a perder en el último trimestre del año debido a los fuertes aumentos de precios de los alimentos en un contexto de altísimos precios internacionales”.

(Eduardo Zegarra, La República, junio 12, 2008).

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Hace unas semanas, la algarabía gubernamental por las cifras de la reducción de la pobreza con el respaldo institucional de la ONG Grade era contra fáctica. Evidencia colateral se acumulaba indicando que el año 2006 la pobreza se redujo artificialmente al imputar de manera poco científica los cuatro primeros meses de dicho año, mientras que la reducción de la pobreza en 2007 se redujo artificialmente al cambiar la población de referencia de 30%-50% en 2006 a 18%-58% en 2007.

Al día de hoy no se dispone de los códigos de programación para 2004, 2005, y 2006, y parcialmente para 2007. Mas allá que hace exactamente una semana se afirmó falsamente en Peru21: “La total transparencia del proceso (de medición de la pobreza) se hace evidente en la decisión del INEI de poner a disposición del público toda la información, metodologías y códigos de programación para que usuarios independientes pudiesen reproducir los resultados y criticarlos, si así lo estimaban conveniente”.

Mientras el trabajo artístico del Equipo Técnico del Comité Asesor Interinstitucional del INEI logra reducir la pobreza monetaria en 9 puntos durante dos años, se tiene que una medición física de la pobreza como es el déficit calórico indica un estancamiento absoluto en la evolución de este indicador durante el presente gobierno. Al tomar como línea de base lo dejado por la administración Toledo en el segundo trimestre de 2006.

Agrande tabla con un click del mouse.





























En síntesis, estos números nos dicen que en los últimos ocho trimestres la pobreza física esta estancada; uno de cada tres peruanos padece hambre, y que mientras en Lima Metropolitana esta cifra es de uno de cada cinco, en Provincias se duplica para pasar a dos de cada cinco.

Bagdad, junio 19, 2008.

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Fuente: 'Alfredo', en La República, junio 4, 2008 (www.larepublica.com.pe/component/option,com_humor/id,32/Itemid,654/).


[1] Digo esto porque me siento obligado a cumplir con la orden dictada por Mirko Lauer: “Nadie ha cuestionado las cifras de pobreza cuando estas eran más altas y permitían criticar a los anteriores gobiernos. Ahora que las cifras bajan, ya no valen para los más críticos. ¿Se va a necesitar un repunte fuerte de la pobreza en el país para que el INEI-BM recupere su credibilidad?” (‘Lucha Frontal contra la Cifra’, en La República, mayo 31, 2008 : www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/task,view/id,223869/Itemid,0/).

[2] En ausencia de datos oficiales al respecto que sean de nuestro conocimiento, hemos asumido que la población total creció 1,35 entre mediados de 2006 y octubre de 2007.

[3] Esta es una canasta normativa de un subconjunto de todos los bienes que permiten satisfacer el mínimo calórico, mientras que el déficit calórico toma en cuenta el consumo efectivo de calorías por toda fuente. En otras palabras, la canasta es un indicador de valor monetario (cuyo deflactor deja mucho que desear), mientras que la insuficiencia calórica es un indicador de volumen.

[4] Este valor (es decir, el porcentaje de no pobres que no cubre el mínimo calórico) se obtiene de la siguiente manera: Se resta el porcentaje de pobres extremos del porcentaje de población que no cubre el requerimiento calórico; ese valor se multiplica por 100 y el resultado se divide entre el porcentaje de pobres no extremos.

[5] Se sigue el método de la nota anterior para obtener este porcentaje: del porcentaje de déficit calórico se le resta el porcentaje de pobres, cuyo resultado se multiplica por cien, lo que se divide entre el porcentaje de no pobres.

domingo, junio 01, 2008

Entrevista T0P 10.000

Fuente:

"Peru: The Top 10.000 Companies", Lima: Peru - Top Publications SAC.

www.directoriotop10000.com/noticias/ent1_schuldt.pdf