martes, marzo 25, 2008

¿Es Irresponsable el BCR?

"Eso sí les garantizo, los rangos de inflación que ha señalado el Banco Central de Reserva, tal vez con una mínima variación, tienen que ser cumplidos (...) porque si no, no viene inversión al Perú, porque si no, nadie pone un centavo en el Perú". Alan García [1].


Por más que el Presidente de la República nos de ‘garantías’ de que este año se cumplirá la meta explícita de inflación, no hay que ser sabio para darse cuenta que no se cumplirá su pronóstico o promesa y que casi suena a una orden, aparentemente dirigida al directorio del BCR, pero seguramente pensando más en los minoristas ‘especuladores’. Obviamente, tampoco él cree en lo que ha dicho, pero parece considerar necesario hacer esa declaración, seguramente porque estima que con ello contribuiría a calmar esas malévolas expectativas que lo traicionaron en su gobierno anterior. Sin embargo, dada la bajísima aprobación de que goza el mandatario, según todas las encuestas de opinión, es poco probable que pueda influir en ellas, por no decir que su llamado pueda agravar el problema. A ello se añade el hecho conocido que, a pesar de que nuestra inflación aún es baja [2], el pequeño rebrote inflacionario [3] no sólo viene reviviendo los traumáticos recuerdos de la hiperinflación de fines de los años ochenta, sino que ya está generando una desigual puja distributiva para recuperar ingresos reales, como consecuencia de la espiral inflacionaria que ha comenzado a desatarse tímidamente desde el segundo semestre del año pasado.

En Lima Metropolitana la inflación anual ha transitado de un 2,2% en julio y agosto del año pasado a niveles cada vez mayores: setiembre 2,8%, octubre 3,1%, noviembre 3,5%, diciembre 3,9% y este año, en enero 4,2% y febrero 4,8%. Mientras tanto, durante los últimos seis meses se ha superado cada vez el techo y, dicho sea de paso, ¡durante los cinco primeros meses del año pasado la inflación estuvo por debajo del piso de 1%! [4]. Y, si este mes el IPC aumenta en 0,5% (algo bastante plausible), llegaríamos al 5% anual. A nivel ‘nacional’ (urbano), en julio y agosto del año pasado la inflación anual se mantuvo en 2,8%, pero de ahí en adelante ha ido acelerándose paulatinamente: setiembre 3,5%, octubre 4%, noviembre 4,3%, diciembre 4,9% y en lo que va del presente año continúa aumentando: enero 5,2% y febrero 6%. Si la inflación de marzo es de 0,55%, la inflación anual llegaría a 6,2%. De ahí en adelante, sin embargo, seguramente se irá calmando durante los restantes nueve meses del año, en que terminaríamos cerca al 5% [5].


¿Se cumplirá la meta de inflación este año?

Para comenzar, a inicios del año pasado, el BCR cometió el error de bajar la meta de inflación del 2,5% al 2%, con lo que la banda se redujo en medio punto porcentual en ambos extremos (de 3,4%/1,5% a 3%/1%). Quizá por exceso de optimismo, fue la primera vez que se modificaron los márgenes desde que se inauguró el sistema en 2002 [6]. Recuérdese que el 2006 se terminó el año con una tasa anual del 1,14%. Sin duda, al realizar la modificación se subestimó la importancia que potenciales choques de oferta tendrían (y tuvieron) en la economía peruana. Se tuvo mala suerte el año pasado y el ajuste hacia abajo se produjo justo cuando nos fulminaron varios choques negativos de oferta en el marco de una economía que crecía a todo vapor, terminando el 2007 en 8,5% (7,6% en 2006), en gran medida por la política monetaria exageradamente expansiva en dólares, en que el crédito en moneda extranjera creció casi 30% el 2007 con fondeo de líneas de crédito externo.

La consecuencia de esa equivocada y atolondrada decisión (¿por ambiciosa?) fue que el BCR no pudiera cumplir su meta, al dispararse la inflación, con lo que se desprestigió, no sólo el ente emisor, sino todo el paradigma de las metas explícitas de inflación. De ahí que hoy en día aparentemente ningún agente económico se fije en el BCR -y su meta de inflación- para tomar decisiones, sea para determinar precios o para exigir aumentos de remuneraciones, sea para establecer la tasas de interés o para ajustar los alquileres, etc. Lo que resulta siendo muy grave, porque ahora el sistema de metas de inflación ya no sirve para guiar las expectativas de inflación porque nadie cree que la meta se cumplirá. ¿Que harán entonces los agentes para fijar precios y salarios si no poseen la brújula necesaria para tomar decisiones? Este es el gran peligro que no se aquilata y que estarían enmascarando las autoridades económicas con declaraciones acrobáticas.

Baste hacer un elemental ejercicio numérico para darse cuenta que es un imposible que el presente año culmine con una inflación que se ubique dentro de la nueva banda. En este caso, como el año anterior en que superó el tope (llegando a 3,93% en Lima y a 4,94% a nivel ‘nacional’ o urbano), efectivamente resulta irrealizable alcanzar la meta y muy difícil llegar siquiera al 3%. En el anexo se presenta una tabla que ilustra esta afirmación. En ella los datos de la inflación de enero y febrero de este año son reales, pero los de marzo son datos supuestos, dadas las tendencias de los precios a esta fecha (apostamos por un 0,5% para Lima y 0,55 para el nivel nacional). A partir de ahí hemos supuesto tasas mensuales fijas de inflación, de tal manera que se pueda llegar al 3% a diciembre 2008, tanto en Lima, como a escala nacional-urbana. La conclusión de ese ingenuo cálculo es que para que se cumpla esta meta del techo de 3% (que, en realidad, debería ser del 2%), la inflación mensual de cada uno de los nueve meses que tenemos por delante debería ser de un utópico 0,15% mensual para Lima y de 0,13% para todas las 25 ciudades para las que se dispone de datos (incluido Lima). ¡Van las apuestas! [7]


¿Hacia el desprestigio del BCR?

En la práctica, sin embargo, es casi inevitable que rebasemos por un buen trecho el techo del 3% a diciembre de este año. Si para entonces la inflación (de Lima) se ubica entre 4% y 5%, que es lo que sucederá, el prestigio costosamente alcanzando por el Banco Central terminará por destruirse completamente, ya que por segundo año consecutivo habría fracasado [8]. De ahí que, a pesar de ser un lego en la materia, me atrevería a hacerle una serie de propuestas al Directorio del BCR para que la ingeniosa política de metas explícitas de inflación pueda salvarse y, con ello, el honor de los directivos del ente emisor.

Para comenzar, me limitaré al tema de las ‘bandas de inflación’ determinadas por el directorio. Antes de tomar una decisión respecto a alguna de las alternativas que presentaremos en torno a la nueva meta de inflación, el Directorio debe encontrar el momento preciso para hacerlo. Algunos dirán que debe fijarse lo más pronto posible, digamos el primer jueves de abril, en unos pocos días. Otros dirán que ese instante no debería ser el actual, dada la turbulencia e incertidumbre existentes en torno a una serie de variables que están actuando sobre la inflación, con lo que se generaría, no solo mayor confusión, sino más desprestigio para el BCR. Por lo que podría afirmarse que ese momento llegaría en tres o cuatro meses, cuando la inflación mensual se reduzca por debajo del 0,2% mensual (y en uno u otro mes seguramente será negativa), con lo que la tranquilidad volvería a ‘los mercados’, eliminadas prácticamente las expectativas de alta inflación.

Presentemos solo dos sugerencias en torno a la banda. Una primera consistiría en ampliar el ‘rango’ de inflación ‘permisible’. La meta se quedaría en 2%, pero se le daría dos puntos de gracia hacia arriba y hacia abajo, de manera que la inflación podría ubicarse entre el cero y el 4% a lo largo de los próximos años. Pero, a nuestro entender, esa faja no es lo suficientemente estrecha para asegurar la dieta necesaria para adoptar medidas serias para atacar las expectativas. Una segunda idea, que parece más realista, consistiría en ubicar la meta en un más sensato nivel de 3,5%, coincidente con la ‘inflación internacional’, a la que se le añadiría y restaría un punto porcentual (o uno y medio), con lo que el margen podría oscilar entre 2,5% y 4,5% (o 2% y 5%). Aquella meta sería la ‘lógica’, ya que nos parece contraproducente tener una tasa que sea inferior a la tendencia mundial de precios, dado que su logro llevaría implícita una mayor tendencia a la de por sí existente sobrevaluación del sol [9]. Además porque se parece a la anterior banda, la que se pudo cumplir del 2002 al 2007 con desviaciones transitorias, lo que permite planificar a futuro e impide potencialmente que los salarios reales caigan. Además, da espacio para los choques de oferta. Eso implica reconocer el error, lo que ciertamente es costoso; pero en estos temas no hay espacio para el orgullo y los egos.

Decidida la opción, el directorio debe convencer a los agentes económicos que cumplirá su nueva promesa, sí o sí. Esta debería contener además dos elementos. De un lado, el directorio deberá informar cuándo estima que la inflación regresará al nivel de la nueva meta. De otra parte, tendrá que comunicar qué medidas concretas adoptará para lograrlo. Sin embargo, parece que estamos lejos de una solución de este tipo a este problema, a juzgar por las últimas declaraciones del brillante presidente del BCR: “Hay límites frente a lo que se puede hacer. Se podría tener una inflación más baja haciendo locuras, pero con un costo muy grande para la economía" [10]. ¿Es incendiario o bombero? Si bien tiene mucha razón que es peligroso jugar con fuego... pero algo hay que hacer y cambiar las bandas no parece ser una necedad, mucho menos si viene reforzada por una comunicación convincente y medidas precisas que marquen las señales de un recuperado liderazgo.

Obviamente, de tomarse una decisión de este tipo, tendría que adoptarse antes que termine el año, porque de lo contrario –dado que la inflación nuevamente rebasará la banda fijada por el BCR- se perdería completamente la credibilidad del ente emisor, lo que azuzaría gratuitamente las expectativas inflacionarias y nos llevaría a procesos inerciales de inflación como consecuencia de la creciente indexación de precios y salarios para los que puedan darse el lujo de hacerlo.

Ciertamente, en este caso también, cambiar las ‘reglas de juego’ es un asunto muy delicado y puede resultar bastante oneroso, pero ¿será más costoso que tener que reconocer a fin de año que se ha vuelto a fallar con el cumplimiento de una inflación que debía estar dentro de la banda anunciada? En cuatro o cinco meses tendremos la respuesta.


Punto aparte

La afirmación del presidente de que si no se logra ubicar la inflación de este año dentro del “rango de inflación que ha señalado el Banco Central de Reserva” no vendría inversión al Perú, se merece dos comentarios muy puntuales. De una parte, llama la atención el intrigante razonamiento del mandatario, a quien más le interesan los electores externos que los pobres ciudadanos peruanos que soportan las alzas de precios. De otra parte, a la inversión extranjera le interesa un comino el nivel de inflación, aunque es cierto que sí le preocuparía su volatilidad. Más aún, en estos momentos seguramente le angustian bastante más las contradictorias declaraciones de los funcionarios públicos y las desesperadas medidas que viene adoptando el MEF y uno que otro ministerio para enfrentar el alza de precios.

***

ANEXO: Ejercicio de Utopia



[1] Reuters, marzo 23, 2008 (http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAN2329429420080323).

[2] Nótese que este es un juicio de valor y depende además de la evolución de los ingresos nominales de la población. Como tal es relativo lo que se considera ‘alto’ o ‘bajo’, por lo menos en un ‘régimen de inflación’ en que la tasa no rebasa el 15 o 20% anual. Si tenemos presente que las remuneraciones no aumentan, una inflación de 4% es ‘alta’ desde una perspectiva subjetiva. Si, en cambio, hay indexación plena podría considerarse ‘muy baja’.

[3] Todos hablamos todavía de un ‘hipo’, pero –como sabemos- hay de los hipos que pueden durar semestres y hasta años. Aún recuerdo el sufrimiento del Papa Pío XII, que tuvo frecuentes ataques de hipo y uno final que duró no se cuánto tiempo y lo llevó al otro mundo hace 50 años. Rebuscando en internet encuentro la siguiente terrible noticia a este respecto: “El caso más extremo registrado lo sufrió un estadounidense, Charles Osborne que tuvo hipo durante 69 años , a partir de 1922. Al parecer, le sobrevino un ataque de hipo mientras sacrificaba un cerdo y después no pudo encontrar la cura. De todas formas, dicen que llevó una vida razonablemente normal, tuvo dos esposas y ocho hijos. En julio de 1986 se supo que sólo hipaba entre 20 y 25 veces por minuto en vez de 40, que era el máximo que había padecido. Falleció el 1 de mayo de 1991”. Pero el hipo no lo mató directamente, sino las úlceras (que no sabemos si se debieron al hipo o a su mujer). Siguiendo en la búsqueda encontré una serie de recetas para afrontarlo (estimado lector, pienso en su salud), las que desafortunadamente no sirven para atacar el hipo inflacionario del Perú. Un experto recomienda las siguientes: “Respirar a través de una bolsa de papel; no respirar; recibir un susto; beber por el lado opuesto del vaso; sorber azúcar o pan rallado; tocarse la campanilla con una cuchara; deglutir de un trago un hielo, una cucharada de mantequilla o un vaso de zumo de limón; tocarse las dos orejas con las manos mientras una persona de confianza te da de beber agua con azúcar; rezar; todo lo anterior a la vez”.

[4] Lo que significa que durante los últimos 14 meses solo en un cuatrimestre (de junio a setiembre 2007) estuvieron dentro de la banda inflacionaria pre-fijada.

[5] Según el Centro de Investigación Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima, este año la inflación ascenderá a 4,38% (El Comercio, marzo 24, 2008; p. a6).

[6] Esta nota se ha eliminado porque ha creado mucho resentimiento, a pesar de que dijimos que esa ' acusación (al Directorio del BCR) es muy injusta". En todo caso, en el blog nos esforzamos por evitar ataques personales y de ningún modo tenemos intención o interés alguno en cuestionar nominativamente a los miembros del directorio.

[7] Más pesimista que la nuestra es la visión del “(...) ministro de Economía (quien) pronosticó que el proceso inflacionario podría alcanzar su pico entre abril y mayo, luego de lo cual los precios empezarán a bajar (sic) paulatinamente. Esto se debe, sostuvo el ministro, al fin de la temporada de lluvias (las cuales dificultan el tránsito por las carreteras) y al inicio del período de cosecha” (El Comercio, marzo 24, 2008; p. a6: www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-03-24/es-imposible-control-precios-enel-siglo-xxi-dice-presidente-garcia.html).

[8] El grupo de Coyuntura Económica del CIUP ha proyectado una inflación anual de 4,82% para este año, suponiendo que se repita la misma inflación de cada mes del año pasado, desde marzo en adelante (Ver: http://blog.up.edu.pe/coyuntura/?page_id=386).

[9] Seguramente hay otras alternativas, pero que solo generarían más confusión. Por ejemplo, podrían plantearse dos sugerencias en torno al índice de precios ‘adecuado’ que debería adoptarse como criterio en torno al cual se fijaría la banda. Una primera consistiría en aplicar un paradigma que consistiría en mantener la actual banda y señalar que de ahora en adelante no se tomará en cuenta la inflación (de Lima Metropolitana), sino la inflación subyacente, que es la ‘auténtica’. En ese caso podría dejarse la situación actual, con una meta del 2% (+/- un punto porcentual). Esta alternativa, sin embargo, si bien sería muy tentadora, podría caer en el peligro que todo rubro que no guste se incluya dentro de la medición de la inflación no-subyacente El peso del IPC correspondiente a los precios ‘subyacentes’ es de 60,6%, en que el ‘resto’ es lo ‘no subyacente’ (volátil, coyuntural, gaseoso) y que además se mantiene fijo (en peso y rubros, pero no en contenido de cada uno de sus sub-rubros) y ahí podría entrar cualquier cosa, a conveniencia. La gran dificultad con la ‘no subyacente’ es que varios factores se pueden convertir de temporales en permanentes, como parece ser cada vez más el caso del petróleo y los alimentos-insumos (trigo, maíz y soya). Otro criterio de ‘inflación’ podría determinarse en base al deflactor implícito del Producto Interno Bruto (PIB), que representa mucho mejor –por ser más completo- la evolución de los precios de toda la economía y permitiría un manejo más adecuado de la tasa de interés de referencia. Sin embargo, esta propuesta no es viable porque no se dispone de los datos necesarios para cada mes.

[10] Gestión, marzo 24; p. 4.



Nota: La versión seria de este texto ha sido publicada con el título "El desdoro del BCR - Una propuesta para restaurar la credibilidad del BCR", en La República, domingo 30 de marzo; p. 16 (www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/task,
view/id,212186/Itemid,0/).



Post-data (abril 2, 2008). En esta misma línea, es decir, en la necesidad de modificar la banda hacia el alza se han expresado Saki Bigio (‘Más sobre la inflación...”, marzo 31; en: http://grancomboclub.blogspot.com/2008/03/mas-sobre-la-inflacion.html), Gianfranco Castagnola (‘Los mitos de moda’, en Semana Económica, no. 1115, marzo 30; p. 44) y Bruno Seminario (“Hay que bajar ritmo de crecimiento de la demanda interna” (entrevista), en Gestión, abril 2; pp. 16-17). Igualmente, Waldo Mendoza; y en contra de una modificación se dispone de las opiniones de Elmer Cuba y Hugo Perea (ver la opinión de los tres en: Elizabeth Cavero, “Inflación de marzo es la más alta desde febrero del 2004”, El Comercio, abril 2, 2008: www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/

2008-04-02/inflacion-marzo-mas-alta-desde-febrero-2004.html).



ADDENDA: Las cifras desglosadas de la inflación de Marzo.







Fuente de los cuatro cuadros anteriores: "Inflación de Lima Metropolitana fue de 1,04% en el mes de marzo", en Gestión, marzo 2 (facsímil: http://www.up.edu.pe/agenda/reporte-1.php?id=10517&fecha=).


Fuente: "Inflación de marzo es la más alta desde febrero 2004", en El Comercio, abril 2, 2008 (www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-04-02/ecpr020408b1.html).



miércoles, marzo 19, 2008

Nuestra Inflación Chanfainita

Son muy complejas las causas que vienen actuando hoy en día en el Perú para calibrar con certeza la evolución de la inflación. Inmediatamente nos lleva a pensar en los múltiples ingredientes de la chanfainita. Terminan siendo tantos que se pierde la perspectiva, lo que dificulta la sugerencia y adopción de políticas específicas para afrontarla. La dificultad mayor radica en el hecho que actúan fuerzas internas y externas, factores temporales y permanentes, elementos que afectan los niveles macro-meso y microeconómicos, procesos que son controlables por el BCR y/o el MEF y los que no lo son, aquellos que impactan una sola vez y los que se potencian y retroalimentan entre sí, etcétera.

Como en el caso de la chanfainita, necesitamos un libro de cocina y este nos permite conocer algunos de sus principales ingredientes, tal como los hemos clasificado en el Cuadro Sinóptico adjunto (Anexo I), del que usted puede escoger a gusto las causas que considera actúan actualmente sobre nuestra inflación. Si bien un buen cocinero acostumbra desviarse levemente de las recetas de cocina para darle un toque personal a la chanfainita, en el caso de la inflación los ingredientes se modifican permanentemente y los que fueron importantes en un momento pasan a segundo nivel después y a la inversa, a la vez que aparecen mecanismos que la propagan automáticamente, con lo que el cocinero –sea el presidente del BCR o el ministro de economía- tiene que estar alerta día y noche para que la olla de presión no se le vaya de las manos y la inflación le reviente en el regazo.

A primera vista, contemplando los fenómenos de este primer trimestre del año 2008, podríamos señalar que la inflación –cuyas causas se han ido empollando el año pasado- son típicas ‘Presiones Inflacionarias’ (1.). De una parte, porque la demanda interna se está acercando a la capacidad productiva de la economía en general (1.1.1.) azuzada por las políticas monetarias y fiscales expansivas (pro-cíclicas). Más aún, de otra parte, porque prácticamente se ha copado el producto potencial de los sectores construcción, energía y demás transables (1.1.2.), generando una serie de cuellos de botella, tan típicos de la enfermedad holandesa que está soportando la economía y que ha cambiado radicalmente los precios relativos.

Pero a ello se han añadido los conocidos choques temporales de oferta (1.2.1.) y de demanda (1.2.2.), tanto por fenómenos internos, como son el cierre de carreteras (por huaycos o paralizaciones sociales) y el inicio del año escolar, como por factores externos que han impactado notoriamente los precios de los combustibles y de los alimentos (la famosa ‘inflación importada’), que parecen estarse convirtiendo en fenómenos ‘estructurales’ o permanentes, tanto por la sustitución de campos de cultivo para producir biodiesel, como por el mayor consumo de carnes por parte de los chinos, la acumulación internacional de inventarios de petróleo [1], entre otros.

A esos procesos se les añaden los peligrosos y difícilmente manejables ‘Mecanismos de propagación’ (2.), que son los que prácticamente -una vez enraizada la inflación- adquieren ‘vida propia’, independientemente de los factores básicos. Las expectativas de inflación (2.1.) ya se están desatando en nuestro país, adelantándose a lo que se considera ‘normal’, porque generalmente se presentan cuando la inflación rebasa el 15 o 20%, pero que -por el trauma hiperinflacionario del gobierno anterior de García- ya se están sintiendo. De igual manera ya se nota el inicio del conflicto distributivo clásico de las aceleraciones inflacionarias y, con ello, una tendencia muy natural a exigir aumentos salariales (2.2.1.), que puede terminar en una indexación generalizada (2.2.2.), la que ya se viene aplicando tímidamente a los alquileres y agresivamente a los créditos de todo tipo.

También los comerciantes minoristas van recuperando el capital de trabajo que habían perdido el año pasado por el aumento exorbitante de los precios al por mayor (en especial, de los agropecuarios, según el Anexo II), lo que se observa por los hoy en día ‘exagerados’ márgenes existentes entre los precios de La Parada (y el mercado mayorista no. 2) vis a vis los supermercados y los mercadillos (y lo que ahora denominan ‘especulación’) [2]. Finalmente, como es sabido, la inflación no se puede desatar e intensificar si la oferta monetaria no se acomoda a (o ‘sanciona’) a los factores expuestos (3.) de la "oferta y de la demanda de inflación" [4].









[1] En este caso sí se puede hablar de especulación porque, frente al aumento espectacular de biocombustibles, el precio ha debido mantenerse aproximadamente en US$ 90.

[2] Debe notarse que en el caso de los precios de los alimentos se trata de precios ‘competitivos’ (más que ‘perecibles’, como se les califica en los debates actuales), los que son prácticamente imposibles de controlar, a diferencia de los precios ‘administrados’. Véase a este respecto: William Nordhaus, “Inflation Theory and Policy”, en American Economic Review, Mayo 1976; pp. 59-64.

[3] Fuente: Alberto Acosta y Jurgen Schuldt. Inflación: Enfoques y Políticas Alternativos para América Latina. Quito. Libresa e Instituto Latinoamericano de Investigación Social (ILDIS), 1995; Cuadro I-5; p. 40.

[4] Robert Gordon, “The Demand For and the Supply of Inflation”, en Journal of Law and Economics, Vol. 18, No. 3, diciembre 1975; pp. 807-836.



Fuente: 'Alfredo', en La República, marzo 19, 2008; p. 18.



Fuente: 'Heduardicidios', en Perú.21, marzo 21.


Fuente: 'Heduardicidios', en Perú.21, marzo 22.


Fuente: Carlín, en La República, marzo 23.



Fuente: 'Heduardicidios', en Perú.21, marzo 23.


Fuente: 'Alfredo', en La República, marzo 23.



Fuente: 'Carlín', en La República, marzo 24.


Fuente: 'Heduardicidios', en Perú.21, marzo 26.

viernes, marzo 14, 2008

Las Frases de la Semana (II)

1. Sobre los deprimentes resultados de la encuesta de CPI:

Esta semana fue publicada la última encuesta de opinión de CPI (realizada entre el 28 de febrero y el 4 de marzo 2008). El siguiente Cuadro muestra el resultado de la aprobación/desaprobación presidencial (en mayo 2007 todavía andaban empatados con 45% cada uno):





Resultado que mereció los siguientes comentarios sagaces:

-Hernán Garrido Lecca, Ministro de Salud:

“Los sondeos son fotografías, lo importante es la película” (La República, marzo 11, 2008; p. 2).


-Alan García Pérez:

"Esta es la foto de hoy, pero ustedes tienen que mirar la película de los últimos cinco años. Entiendo que la gente tiene el derecho de reclamar, pero creo que esto es por los altos precios de algunas cosas como el pan y el pollo" (Reuters, marzo 12, 2008).

-

La mejor frase fue bryceada de la separata ‘Somos’ (no. 110) del diario El Comercio, en el que escuchamos al Premier Jorge del Castillo decir que:

“El Gobierno no vive jalado de las narices por las encuestadoras” (RPP, 11-III-08).


-Finalmente, Rafael Rey, Ministro de la Producción, ensaya otra justificación:

“El Gobierno en general y el presidente en particular no están satisfechos con lo que hacen. Pero quienes se oponen al camino que se está siguiendo y plantean –si es que algo plantean- populismo, demagogia y estatismo, muestran también (...), con todo respeto, ‘pobreza intelectual’. Salvo mejor parecer” (Perú.21, marzo 13, 2008; p. 4).

*

En cambio, los ELECTORES EXTERNOS siguen jubilosos por las políticas adoptadas y el desempeño sin mácula del presidente García. Por ejemplo, la revista LatinFinance de este mes, lo ha calificado como EL HOMBRE DEL AÑO, como se puede ver en la tapa de la mencionada publicación ('Despegó el cohete Perú'):


Con mucho tino los periódicos no han dado a conocer esta gran noticia, excepto El Comercio (www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/
Html/2008-03-15/alan-garcia-fue-elegido-hombre-ano-revista-latin-
finance.html), que también la escondió en la sección B (página 4), añadiendo que esa revista también le dio esa calificación a Fujimori, entre otros gobernantes latinoamericanos no precisamente muy queridos por su propia población.

*

(
Addenda (Fuente: Gestión, marzo 19, 2008; p. 23): Resultados del sondeo del GOP de la Universidad de Lima (cuyos resultados pésimos son bastante mejores que los de CPI):

Desaprueba la gestión de Alan García: 54,7% (CPI: 64,7%).

Por estratos: A: 32%; B: 37,3%; C: 50%; D: 65%; y E: 65,5%).

Se observa que los electores externos coinciden con los ciudadanos peruanos de los segmentos A y B. ¿Por qué será?


*

En otro cuadro de CPI figuran las respuestas respecto al impacto del crecimiento en el bienestar de las familias:





Interesantes justificaciones:

-Javier Barreda, viceministro de Desarrollo Social:

“Muchas obras son promovidas por el gobierno central, pero las ejecutan los gobiernos regionales y locales, y mucha gente no ve ello” (La República, marzo 11, 2008; p. 6).


-Alan García:

“El repunte de las ventas de cerveza muestra que los peruanos están mejor de lo que dicen y se han beneficiado más de lo que creen en cinco años de crecimiento económico, dijo el miércoles presidente peruano, Alan García, en un golpe a sus críticos” (Reuters, marzo 12 http://lta.reuters.com/article/domesticNews/idLTAN1224336120080312).


-Dr. Otto Rock, experto en finanzas y gastronomía arequipeña:

El Dr. García ha encontrado un nuevo indicador para medir el progreso del país: el consumo de cerveza. Pero parece haberse olvidado de eso que llaman oferta y demanda. Porque resulta que el monopolio que Backus tenía en el mercado local ha sido quebrado por Ambev (la cervecera más vendedora del subcontinente), con lo que han bajado los precios. Y, como es sabido, cuando esto sucede se consume más de esa mercancía tan sabrosa.
Le recomiendo la lectura del original de este texto (de paso aprende algo más del inglés y del humor británicos), en un nuevo blog que realmente vale la pena:
http://incakolanews.blogspot.com/
Recomendación adicional: de ninguna manera se pierda la lectura del artículo: “Ssssh! Venezuela is being responsible… for heaven'...” (http://incakolanews.blogspot.com/2008/03/ssssh-venezuela-
is-being-responsiblefor.html).




2. Miscelánea:

+Samuel Gleiser, presidente de la CCL:

“(...) hasta ahora, la competitividad ha estado en la boca de todos, pero en las manos de nadie” (Gestión, marzo 10, 2008; p. 9).


+-Eduardo Ballón, investigador de DESCO:

“En el país no hay oposición, y Ollanta Humala ni dirige ni encausa esa insatisfacción de la población” (La República, marzo 11, 2008; p. 6).

miércoles, marzo 12, 2008

¡Ha llegado la hora de ordeñarla!

Así acostumbraba despertarme la abuela Candelaria, todos los días a las 4 a.m., para que recoja la leche de la única vaquillona que por fin estaba en condiciones de alimentarnos. Los cuidados y las inversiones que le habíamos prodigado fueron enormes desde que compramos la ternerita y ahora estábamos en condiciones de beneficiarnos de sus deliciosas caricias y natas. Bastaba que llamara a la res a viva voz por su nombre [1] –le puse Candelaria, de tanto que la quería a la mamá de mi mamá por martirizarme cada madrugada- y venía apurada a mi dormitorio para ser estrujada. Bien nos merecíamos sus frutos.

Igual sucede con la Inversión Extranjera Directa (IED), que requiere varios años de esforzada siembra antes de poder cosechar sus frutos, aunque siempre hay que darle alimento y otras sustancias para que la vaca lechera siga llegando y dando frutos. Al margen que nuestros gobiernos también la llamen desesperadamente por su nombre (por eso del ‘grado de inversión’), lo que nos interesa en este texto es determinar aproximadamente el monto neto con el que contribuyen los inversionistas extranjeros a nuestra balanza de pagos.

¿Traen más o menos de lo que se llevan cada año? La hipótesis obvia es que, a medida que maduran las inversiones, en tanto las utilidades van creciendo, con lo que a la larga –y con todo derecho- lo que remiten al exterior debería ser superior a lo que se queda en el país. Limitaremos el análisis al último quinquenio, desde el 2003 al 2007.

¿Cómo se hace el cálculo? [2] Aparentemente la medición es sencilla, pero curiosamente nadie la ha hecho pública. Lo que se debe a las peculiaridades de las cuentas de balanza de pagos, cuyos detalles técnicos dificultan –sólo a primera vista- los estimados [3]. Y esto es así por la metodología con la que se dan a conocer dos tipos claves de cuentas en la Balanza de Pagos. De un lado, porque el monto que se consigna por concepto de la inversión extranjera directa (I) en la cuenta de capitales no es la que viene en sí, ya que parte de las utilidades es consecuencia de la reinversión de utilidades (R) de las empresas foráneas, de manera que hay que restarle ésta para poder afirmar cuánto ‘entró’ efectivamente. De otro lado, porque en la cuenta de ‘renta de factores’, a las utilidades (U), las que aparentemente remiten al extranjero (según las cuentas), hay que restarle las reinversiones (R), diferencia que es la cifra que efectivamente ‘sale’ del país. Con lo que tendríamos la siguiente fórmula sencilla para detectar cuánto realmente meten o sacan del país las corporaciones transnacionales (La resultante ‘Y’ obviamente puede ser mayor o menor a 0):

Y = (I – R) – (U – R) = I – U.

Es decir, una vez que uno se propone establecer la fórmula, las complejidades se simplifican a tal grado que basta restarle de la Inversión Extranjera Directa (I) las Utilidades de las Empresas (U) para obtener el flujo de divisas que efectivamente entra o sale al país año a año. La Tabla adjunta ilustra las tendencias que coinciden con nuestra hipótesis de partida, en que se observa claramente que es solo a partir del último bienio que se nota una sangría notoria de divisas por este concepto, tendencia que sin duda se irá agravando en los años que tenemos por delante [4]. La cosecha, como se puede ver, es muy provechosa para las corporaciones foráneas. A lo largo de los últimos cinco años, el flujo neto de salida resultante –cuando todos creíamos que entraba más de lo que salía- ascendió a US$ 5.150 millones, que se escabulleron libres de polvo y paja.




Son múltiples los aspectos que se desprenden de la Tabla adjunta, algunos de los cuales conviene resaltar:

a. En el transcurso del último quinquenio los flujos de IED ascendieron a US$ 14.263 millones, frente a las utilidades que se expandieron en US$ 22.315’, es decir un 46% más que aquellas.

b. La inversión extranjera es cada vez más importante, en términos absolutos y relativos respecto a la inversión bruta privada del país, tanto que ha crecido en 16 puntos porcentuales en el quinquenio pasado (de 14% a 30%);

c. Las utilidades de las empresas transnacionales obtienen una tajada cada vez mayor del PIB, habiendo logrado aumentar su participación del 2% en 2003 a más del 7% el año pasado.

d. Una proporción cada vez mayor de la llamada ‘inversión extranjera directa’ (IED) no viene de fuera, sino que es un desprendimiento de las utilidades no distribuidas que se mantienen en el país, con lo que cada vez llega menos dinero ‘fresco’.

Como lo pone en evidencia este ejercicio, para que la balanza de pagos sea sostenible en el tiempo, nuestros gobiernos tendrán que portarse cada vez mejor con la IED para que esta venga en cantidades cada vez mayores, dado que naturalmente las utilidades seguirán creciendo a un elevado nivel y las reinversiones de esas ganancias no necesariamente están garantizadas. Reglas de juego claras y estables, respeto de los contratos, encierro de canes hortelanos, políticas fiscales y monetarias austeras, entre otras leyes y exigencias que requieren ‘los mercados’ para funcionar adecuadamente. Todas ellas deberán estar a la orden del día. Y el Presidente García, en efecto, viene siguiendo muy educadamente estas reglas de comportamiento.


Nota: véase el excelente texto aparecido hoy, sobre este mismo tema, de Humberto Campodónico: “Inversión Extranjera: sale más de lo que entra”, en La República, marzo 12, 2008, p. 13 www.larepublica.com.pe/content/view/209020/559/).

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[1] Eso lo había aprendido en los años cincuenta, cuando visité la hacienda ‘Collpa’ de la familia Castro Mendivil en Cajamarca, donde una campesina con voz aguda llamaba a las 20 vacas por su nombre, a lo que cada una salía educadamente del establo en las mañanas y, luego de escuchar nuevamente el chillido de su nombre, volvían a entrar en él en las noches.

[2] Los datos se pueden obtener directamente a partir de la ‘cuenta financiera’ (en que se observa la inversión extranjera directa y la reinversión de capitales) y de la de ‘renta de factores’ (de donde se desprenden las utilidades de las empresas extranjeras) de la balanza de pagos que publica el BCR. Lo interesante es que la ‘reinversión’ (de utilidades) es un dato que solo se dispone desde hace poco y, que yo sepa, solo se ha publicado para los años que van de 2003 a 2007.

[3] En que dejaremos de lado los dineros que se van o vienen por concepto de los endeudamientos de los extranjeros y el subsiguiente servicio de la deuda, sea de corto o de largo plazo.

[4] Esto no debe interpretarse como una crítica a la IED, que ciertamente ha permitido incrementar las exportaciones, los impuestos que cobra el gobierno, la generación de empleo adecuado y el pago de remuneraciones decentes, la incorporación de progreso técnico a la caduca producción interna, etc. A lo que habría que agregar algunos efectos negativos que no es el caso tratar aquí, ya que este es un simple ejercicio aritmético, que en algún momento podría convertirse en un peligro para nuestra balanza de pagos y que será cuando los flujos netos de salida de divisas por estos conceptos resulten siendo mayores a la contribución marginal de la IED a la generación de exportaciones de bienes y servicios.

lunes, marzo 10, 2008

¿Los Programas Sociales son para los Ricos?

La interrogante a usted le parecerá absurda, ya que se supone que esas políticas están destinadas a beneficiar a los pobres y, sobre todo, a las familias que intentan sobrevivir en condiciones de pobreza extrema. Pero, si uno revisa los datos oficiales del gobierno al respecto, se llega a la sorprendente conclusión que amplios estratos de ‘no pobres’ del país también se han beneficiado de ellas.

Esto podría entenderse y hasta justificarse cuando las inversiones ‘sociales’ se materializan en una serie de ‘bienes públicos’, como por ejemplo en la construcción de carreteras, la electrificación o la limpieza de canales de regadío. Pero si uno se concentra en los montos que se asignaron para incrementar los niveles de gasto en nutrición, educación, salud y similares, ya el asunto resulta injustificable, por no decir inmoral. Y esto es algo que parece haber venido sucediendo en el país en el transcurso de los últimos años, como veremos a continuación.

En efecto, si uno observa el gráfico siguiente llama la atención la forma como se distribuyen los dineros de los programas alimentario-nutricionales en el Perú. En él se comparan las distribuciones por deciles (10% de la población total) de los años 2004 y 2007 [1], referidos al universo de personas que reciben apoyo de los programas de asistencia nutricional, de complementación alimenticia, de ‘Juntos’ y del ‘Vaso de Leche’.

Vale la pena comenzar con algunos comentarios generales para entender bien el crítico gráfico adjunto, en que las barras amarillas se refieren a cada decil (10% de la población beneficiaria de estos programas) del año 2004, mientras que la verdes corresponden al 2007. Otro aspecto a tomar en cuenta es la distinción que se hace entre tres segmentos de la población: los pobres extremos (20%), que cubren los deciles 1 y 2; los pobres no extremos (40%), que van del 3 al 6; y los no pobres (40%), del 7 al 10. Es decir, teóricamente 60% de los que reciben el apoyo son pobres y el resto no lo son, pero están incorporados en los programas asistenciales. Finalmente, la altura de cada barra indica el monto, en millones de soles corrientes, que los programas alimentarios han asignado a cada decil en cada uno de los años referidos.



A primera vista, asombran los montos de dinero destinados a los deciles más altos de la población objetivo, si bien se han dado diferencias sustanciales entre los dos años para los que disponemos de datos [2]. En el 2004 se destinaron 805 millones de soles para estos programas sociales y en el 2007 1.352’, lo que significó un aumento de 68% (en soles corrientes) respecto a 2006.

Con ello estamos en condiciones de comentar la distribución del gasto en cada uno de los dos años. Los resultados para el año 2004 son absolutamente inesperados, ya que resulta que se les ha repartido más a los estratos mas altos que a los más bajos, como puede verse a simple vista. Incluso los montos que recibía cada decil se dio de manera positivamente correlacionada con la ‘riqueza’ de cada uno, aparentemente en base al ‘principio’: “Cuanto más rico, más ayuda alimentaria”. En efecto, los que más se beneficiaron fueron los ‘no pobres’, comenzando con el decil 9, seguido por el 8, luego el 10 y después el 7. El pastel de aquel año ascendió a 805 millones de soles, 42,6% de los cuales fueron destinados a los seis deciles más ‘bajos’ (del 1 al 6) y 57,4% a los ‘altos’ (7-10) [3]. Con lo que queda muy mal parado el gobierno de Toledo, durante el cual aparentemente estos programas más parecían dirigidos a luchar contra la malnutrición de los más privilegiados de los segmentos que aparentemente tienen derecho a estos programas.


Frente a ello, la situación mejoró sustancialmente el año pasado. De una parte, el monto disponible se incrementó a (todavía miserables) 1.352 millones de soles (26,8% más que el año 2006) [4]; aunque, dicho sea de paso, para el año en curso se dispondrá de 1.600’, con lo que el incremento solo será de 18,5% (¿otra ingenua medida más para reducir la inflación?); aunque un tercio de este aumento se lo engullirá la inflación de este año (5%) y el crecimiento demográfico (1,35%), sin contar las ‘filtraciones’ que pueden terminar en manos de ‘otros’.

De otra parte, como se observa en el diagrama, la distribución por deciles mejoró notoriamente a favor de quienes se encuentran en condiciones de ‘pobreza extrema’, pero los deciles ‘elevados’ siguen participando de apoyos que no les deberían corresponder o no en esa magnitud. Incluso los tres décimos mas ricos, se embolsican más que los tres estamentos que les siguen (el 5, 6 y 7).

Sin duda, de tales resultados es evidente que se requiere de una reformulación de los programas, de manera que estos recursos se distribuyan efectivamente a los que más lo necesitan, focalizando los esfuerzos en los dos primeros deciles. Bien ha dicho la primera dama del país y presidenta de la fundación privada ‘Sembrando’, que “(…) ese crecimiento económico (se refiere al 9% alcanzado el año pasado) ayuda a la lucha contra la pobreza, pero no en el caso de la pobreza extrema” (n.s.). Porque, añade: “Esta gente no tiene acceso al mercado, ni como comprador ni como vendedor. La población que Sembrando atiende vive solo del autoconsumo” [5]. Si se hubiera seguido este principio el año pasado, se habría podido duplicar exactamente el monto asignado a los pobres extremos (que recibieron 430 millones), añadiéndoles lo que percibieron los cuatro deciles altos, sin tocar lo que obtuvieron los deciles intermedios del 3 al 6 (475’ de soles).

Reforzando lo antedicho,El Comercio’ dice lo siguiente en su editorial de ayer [6]: Es obvio que se está gastando más, pero también que, por lo que señalan las encuestas, los recursos no estarían llegando en su totalidad al público objetivo, lo que obliga a incrementar los niveles de eficiencia. Recordemos que en febrero del año pasado se anunció la reconversión de programas sociales burocratizados, en una reingeniería que se quedó a medio camino. Peor aun, hay que advertir sobre el nombramiento de dirigentes apristas a la cabeza de programas sociales importantes como Juntos, lo que pudiera dar lugar a suspicacias sobre las intenciones de utilizar dichos programas para otros fines proselitistas. En todo caso, el Gobierno debe estar abierto a pedir una auditoría internacional de los programas sociales para diagnosticar las falencias y promover su eficiencia”.

En pocas palabras, los resultados cuantitativos obtenidos y la simple observación del gráfico son verdaderamente explosivos, si se tiene en cuenta la impresionante proporción de dinero destinada a los pobres que se escabulle a los algo más acomodados, quizás como consecuencia de la incapacidad burocrática [7]. Lo que contribuye a confirmar una vez más lo que todos sabemos: que nuestro sistema económico-político posee dinámicas endógenas que reparten recursos asimétricamente -generalmente a través del ‘libre’ mercado, del sistema judicial, de la política económica y demás- en beneficio de los que de por sí poseen los más altos ingresos y atractivos activos, tanto entre pobres, como entre pobres y ricos. Y es que muchas veces olvidamos que las injusticias y la exclusión sociopolítica están enraizadas en la modalidad específica de inclusión económica de las personas y fracciones sociales en este peculiar sistema socioeconómico.


[1] Entendemos que los deciles se obtuvieron ordenando a la población, considerando sus niveles de consumo (más que de ingreso), tanto de aquellos bienes y servicios comprados en el mercado, como de los que provienen de transferencias públicas, donaciones privadas, pagos en especie, autoconsumo y similares, tal como se desprenden de las Encuestas Nacionales de Hogares (ENAHO).

[2] El gráfico (que no viene acompañado de los datos precisos) han sido copiados de un documento elaborado por la Dirección General de Asuntos Económicos y Sociales del Ministerio de Economía: Informe No. 101-2008-EF/65.11, marzo 2008. Este fascinante Informe contiene una serie de joyas –como la que aquí presentaremos- que iremos comentando durante las próximas semanas. Los datos (acompañados de gráficos) y los gráficos (que no vienen con datos) que ahí se consignan son muy útiles para evaluar la gestión pública en los más diversos aspectos, no sólo en lo social. Por lo demás, debe recordarse que este Informe fue elaborado –a pedido de la Comisión de Economía del Congreso- para demostrar (para decirlo elegantemente) que la metodología utilizada por el INEI para establecer la inflación es distinta a la utilizada en un estudio de Eduardo Morón y Edgar Salgado para estimarla por deciles de gasto.

[3] El lector debe saber que estas cifras, así como las que siguen, son cálculos nuestros a ojo de buen cubero. Me explico: Con la astucia que caracteriza a los funcionarios públicos que manejan estadísticas públicas estratégicas (que acostumbran convertir en información estrictamente privada, según el lema ‘Información es Poder’), en el ‘Informe’ del que hemos extraído el gráfico, no figuran los montos monetarios correspondientes a cada decil. Por lo que nos hemos visto obligados a aproximarnos a ellos desde el diagrama, con ayuda de la regla de la nieta y el microscopio del abuelo. En tal sentido, nuestros datos estimados son aproximaciones relativamente gruesas. Sin embargo, no creemos que conduzcan a conclusiones muy distintas a las que llegaríamos si dispusiéramos de las cifras oficiales exactas.

[4] Nótese, sin embargo, que el total de gastos sociales habría sido de S/. 3.278 millones en 2007 (según García en su tercer artículo sobre los canes peruanos y sus taras: www.elcomercioperu.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-03-02/el-perro-hortelano-contra-pobre.html), 142,5% superiores a los programas alimenticio-nutricionales que hemos analizado aquí (datos que, dicho sea de paso, no coinciden con los del artículo mencionado del presidente). Lo que significa, si tenemos en cuenta que la población del país en 2007 fue de 28 millones y que la pobreza abarca al 42%, cada pobre habría recibido en promedio –es decir, teóricamente- 278 soles el año pasado, es decir, 76 centavos de sol diarios. Sería interesante que el MEF o el INEI emprendan un estudio para ver cómo se distribuyen esos 1.926 millones adicionales entre los distintos deciles y grupos de pobres/nopobres.

[5] Fuente: “Pilar Nores: ‘Si en 40 años no hubo resultados por qué se pide tenerlos en uno’”, entrevista concedida al diario Gestión, marzo 7, 2008; pp. 16-17.

[6] “El perro del hortelano y la lucha contra la pobreza“, marzo 9, 2008; p. a4 (www.elcomercio.com.pe/ edicionimpresa/Html/2008-03-09/el-perro-hortelano-y-lucha-contra-pobreza.html).

[7] La que, dicho sea de paso, también se da en el sector privado, como por ejemplo en el caso del deficiente avance en la ejecución de los fondos derivados del ‘óbolo minero’ a noviembre del año pasado, en que sus evaluadores concluyen que, “a siete u ocho meses de iniciadas las acciones, por parte de la mayoría de empresas firmantes del Convenio, se ha comprometido el 41,5% de los montos declarados y se ha ejecutado (solo) el 15,03%”, según .la publicación de la Comisión Sectorial “Programa Minero de Solidaridad con el Pueblo – PMSP”, Informe no. 002, enero 2008; valioso (y valeroso) documento que esperamos poder comentar en una próxima oportunidad. De manera que aún tienen buena parte de razón quienes –treinta años atrás- afirmaban que, más que un país subdesarrollado, éramos uno subadministrado, lo que no solo concierne al sector público, sino también al privado.