miércoles, septiembre 10, 2008

¿Acabar con la Politiquería?

Según la ‘Declaración Presidencial’ (Nota de prensa 1608) publicada ayer, al mandatario no le ha gustado que le digan que comanda un “gobierno de los ricos”, como acaba de repetírselo tardíamente Alejandro Toledo. Intenta rebatirlo señalando que en su gobierno apenas se redujo la pobreza, a diferencia del actual. No sabemos quien le prepara las cifras al presidente, pero según los datos oficiales la pobreza a escala nacional cayó del 54,3% en 2001 a 44,5% en 2006, con lo que Toledo –por causas no precisamente atribuibles a sus habilidades- la redujo en casi 10 puntos porcentuales, mientras que durante este gobierno habría descendido en 5 puntos más, llegando a 39,3% en 2007. Y ahora, aunque haya afirmado que “la pobreza se reducirá este año otra vez”, con una inflación anual nacional (urbana) del 7% y más, sin duda la pobreza volverá a rebasar el 40%.

El problema es que la gente se informa y lo hace sobre todo leyendo los titulares en los puestos de venta (no alcanza para más), de donde saca sus conclusiones. Por ejemplo, el mismo día en que salió la Declaración, El Comercio decía en su primera plana: “Mineras del cobre logran el 82,5% de rentabilidad”. Donde precisan que, entre julio del año pasado y junio del presente, esas empresas habían obtenido utilidades netas por la asombrosa suma de 7.900 millones de soles.

Esos guarismos contrastan con los de otro informe del Decano, sustentado en datos de Ipsos-Apoyo, de acuerdo a los cuales –estos ya son cálculos propios (ver Tabla)- los estratos D y E de la Gran Lima obtuvieron un total anual de ingresos por 7.600 millones (en el mejor de los casos ), tratándose ya no solo de una cuentas empresas sino de 3,3 millones de personas (776.000 hogares), las que perciben 150 soles por habitante/mes si son del segmento E (660 por hogar) y 210 soles del D (902 por hogar). En cambio, los estratos A y B lograron un ingreso anual de algo más de 26.000 millones de soles, cuando son apenas 1,6 millones de personas (430.000 hogares), con un promedio mensual de ingreso por hogar de 12.100 y 2.950 soles respectivamente. Consecuentemente, cuando los contrastes son tan grandes y cuando las desigualdades se acrecientan de esa manera, es natural que las personas consideren que se trata de un gobierno que solo favorece a los que de por sí han gozado siempre de las bonanzas macroeconómicas.

De otra parte, bien ha dicho el presidente que “esta crisis no se soluciona buscando popularidad pasajera”, ya que “las crisis no se enfrentan con respuestas irracionales o desesperadas que sólo conducen a agravarla. Y algunas de esas respuestas erróneas son las siguientes”. Entre estas se refiere al control de precios, al subsidio a los alimentos, al aumento del gasto público y demás. Es decir, nos recuerda lo que hizo durante su gobierno anterior cuando caía en las encuestas y cuando era evidente que había que ajustar la economía. Como tal, más que un cuestionamiento a sus opositores, es una auténtica autocrítica porque nadie ha sugerido las medidas señaladas.

Para terminar, en el comunicado no hay una sola propuesta concreta para salir del atolladero, aparte de la necesaria “energía psicológica” que se invoca, pero la que difícilmente contribuirá a reducir la creciente inflación y el amenazador déficit externo. Tampoco basta el simple voluntarismo, tal como culmina el mensaje: “Con firmeza y confianza haremos frente a la politiquería”. En todo caso a ese respecto habría que comenzar por casa, digo desde Palacio.