sábado, agosto 23, 2008

El Marketing Político de la 'Baja' Inflación


Una y otra vez los voceros del Gobierno nos repiten arrogantemente que la inflación del Perú ha sido la más baja de todo el subcontinente o incluso de toda América. En efecto, si nos guiamos por las cifras del aumento general de precios en Lima, tienen casi toda la razón. En el reciente Mensaje a la Nación se nos decía que: “Así, les garantizo que este año el Perú tendrá otra vez la menor inflación de todo el continente (…)”, en que se olvidó señalar que Brasil y México, así como EEUU y Canadá –es decir prácticamente todo el continente- tuvieron una inflación menor a la nuestra en 2007, lo que se volverá a repetir este año. Por lo demás el año pasado Brasil, Chile y Ecuador tuvieron una inflación menor a la peruana (urbana) y a la limeña.


Más inteligente, en su reciente informe al Congreso, el presidente del BCR señaló que “la inflación de Perú es la más baja de América del Sur” (donde curiosamente se incluye a Panamá), comparando la inflación de los últimos doce meses (julio 2008/julio 2007) entre los países sudamericanos, en que efectivamente parecería que fue así porque utilizó la inflación de Lima [1]. Pero, según la Tabla adjunta, la inflación nacional (urbana) del Perú (6,8%) fue levemente superior a la de Brasil (6,4%). Pero esas son cuestiones menores.


Por lo que nos preguntamos cuál es el afán del gobierno por compararnos reiteradamente con el resto de países en este campo, como si la inflación fuese un fin último y como si se tratara de un indicador sobre las condiciones de vida de la población (cierto es que una inflación de dos dígitos sí nos dice mucho a este respecto, como es el caso de Venezuela, Paraguay y Bolivia). Decir que en Lima llueve menos que en Brasilia es útil, pero más lo sería si se añade cuántos se mojan y si tienen o no paraguas.


Es decir, lo que se olvida especificar en esas declaraciones comparativas en torno a la ‘baja inflación’ es el otro lado crucial de la ecuación: la evolución de los ingresos nominales de las personas y familias. Porque, ¿de qué me sirve que me digan que la inflación es baja si las remuneraciones no aumentan o lo hacen a tasas menores que la inflación?


Podemos ilustrar este asunto en base al caso de México, el país latinoamericano que tuvo la menor inflación en 2007 (3,8%) y tiene la menor tasa acumulada a julio 2008 (2.9%). A pesar de ello le sirvió de poco, porque según el informe de la OCDE sobre el ‘Panorama del Empleo 2008’, “las remuneraciones reales en México cayeron 0.3% en 2007 y se proyecta que permanezcan sin cambio en 2008 (…)”. Para el caso del Perú en 2007, según el Ministerio de Trabajo, las empresas urbanas formales con más de 10 trabajadores aumentaron los salarios nominales en 5,7% (54 soles) y los sueldos nominales en 3,3% (73 soles), frente a una inflación anual del 4.9%. Es decir, los salarios reales aumentaron levemente y los sueldos cayeron sustancialmente. Una vez más: Si no conocemos la evolución de los ingresos o las remuneraciones nominales, vanagloriarse en torno a una ‘reducida’ inflación no nos dice absolutamente nada.


Si bien el presidente reconoció que “nuestra decisión es controlar severamente el aumento de los precios porque con inflación ninguna obra física o reforma legal satisfacen a la ciudadanía. Y yo sé que eso esperan de mí y del gobierno las madres y las familias del Perú”, lo que debió decir es que se recuperarán paulatinamente las remuneraciones reales sin acelerar aún más la inflación. Algo que por supuesto no sucederá porque ya ha sido convencido que hay que ‘enfriar la sobrecalentada economía’ con recortes del gasto y la inversión públicas, en vez de cargar el peso del ajuste –para ‘contener’ la inflación- sobre los que más consumen y poseen los mayores ingresos y activos.


De manera que, sin duda, se aplicarán políticas que reducirán leve y lentamente la inflación –como todos lo deseamos- a través de este medio, pero a costa –lo que nadie desea- de los ingresos reales y el empleo. Con lo que la pobreza volverá a sobrepasar el 40% de la población, si no lo ha hecho ya. Porque si contemplamos los muy altos niveles de inflación de las principales ciudades del país -donde las remuneraciones apenas han aumentado- nos convenceremos de esa posibilidad.


Así lo delatan las aburridas pero muy significativas cifras de los aumentos de precios acumulados desde julio del año pasado: Cusco (11,7%), Huaraz y Moquegua (10,5%), Chiclayo (10%), Ica (9,9%), Moyobamba (9,8%), Pucallpa (9,6%), Arequipa (9,4%), Chimbote (9,3%), Tacna y Chachapoyas (9,1%), Cerro de Pasco (9%), Pto. Maldonado (8,9%), Tumbes (8,7%), Trujillo (8,6%), Abancay (8,5%), Huánuco y Piura (7,9%), Huancavelica (7,8%), Huancayo e Iquitos (7,3%), Puno (7,2%) y Ayacucho (6,6%). De manera que sorprendentemente solo Cajamarca (5%), que de por sí tiene uno de los más altos costos de vida del país, ha visto aumentar sus precios a una tasa menor a la de Lima (5,8%) en estos últimos 12 meses.



Agrande con un click sobre la Tabla...




[1] Julio Velarde, “Desarrollos recientes y perspectivas macroeconómicas del Perú”, Informe al Congreso de la República, agosto 2008 (slide no. 19: ‘La inflación de Perú es la más baja de América del Sur’).

2 comentarios:

José Luis dijo...

''El pensamiento PUCP-La República'' versus el ''Pensamiento único''

Me quedo con el segundo.

Saludos señor Schuldt.

Jürgen Schuldt dijo...

De eso se trata, que cada uno piense como mejor le parezca... siempre y cuando tengo el sustento teórico para ello (y no intereses personales), que obviamente es el caso de usted mi estimado colega.
Por lo demás, ¡no se me moleste! Alégrese que haya quienes piensan distinto a Ud. - qué aburrido sería que todos piensen igual.