lunes, octubre 29, 2007

Lógica Político-Económica del Gobierno Alanista

Nuestros tres últimos gobernantes llegaron al poder con la promesa de realizar cambios profundos en el modelo de acumulación para afrontar la formidable pobreza y la desigual distribución de la riqueza, con lo que nos catapultarían del maldesarrollo. En ese entendido, Fujimori (1990-2000), Toledo (2001-2006) y García (desde julio 2006) supieron hacerse exitosamente del sillón de Francisco Pizarro. Lo que lograron efectiva pero engañosamente adoptando lemas ("reformistas modernos y relativamente heterodoxos") para acabar con sus adversarios de campaña y aplicar políticas económicas y reformas estructurales neoliberales (en el mal sentido de la palabra), basadas en el igualmente mal llamado 'Consenso de Washington'. Con lo cual han venido conduciéndonos de vuelta por la senda de una modernizada primario-exportación y, más específicamente, de la variedad minero-hidrocarburífera.

Aunque sabemos, como decía un presidente argentino de los años cincuenta, que para llegar al poder había que ser 'populista' y una vez que uno esté en el él había que convertirse en liberal, ¿cómo entender que quienes postulaban desde siempre -inspirados en Haya de la Torre- principios socialdemócratas y políticas de centroizquierda puedan haberse torcido en serio hacia el liberalismo más chato en materia económica y hacia -en el mejor de los casos- una endeble democracia delegativa en el campo político?

Este proceso no puede entenderse sino a la luz, tanto de las peculiaridades de las fuerzas centrífugas que ha desatado la globalización, como sobre todo por la hiperinflación que gestó inexplicablemente Alan García en su primer gobierno (1985-1990). Este último fue un fenómeno sin precedentes, ya que históricamente esas superinflaciones -en casi todos los casos- se generaron como consecuencia de conflagraciones internacionales o de graves conflictos sociales internos, que finalmente desembocaron en cambios radicales del régimen político-económico vigente. A ese respecto, todos hemos leído alguna vez la célebre frase que fuera atribuida por Keynes ("Las consecuencias económicas de la paz", de 1919) a Lenin (aunque éste nunca la dijera), de acuerdo al cual "el mejor medio para destruir el sistema capitalista es viciar la circulación". Es decir, desatando una elevada inflación se genera tal descontento que madurarían las condiciones para cambiar radicalmente el régimen político.

En efecto, la hiperinflación en el caso peruano, a la vez que fue reflejo del agotamiento de una modalidad de acumulación, de la perversión de las instituciones y de la fragmentación sociopolítica del país, profundizó estos males por las drásticas políticas de estabilización y ajuste a que dieron lugar. El desborde de los índices de precios al consumidor de 1990 no solo acabó con el crecimiento económico, así como con la industria nacional y los sectores exportadores, sino que terminó de deshacer la institucionalidad, comenzando con el aún mayor desprestigio de los partidos políticos, pasando por la corrupción del sistema judicial y la ineficacia del educativo, hasta llegar al descalabro de los sindicatos y gremios empresariales. El país-político de los tercios, en que la derecha, el centro y la izquierda prometían un equilibrio sensato para asegurar la 'gobernabilidad' se rompió casi de la noche a la mañana (especialmente por la pulverización de las fuerzas de izquierda y, paradójicamente, de sus bases de sustento), dando lugar al ascenso de aventureros de la más infausta calaña.

El vacío de poder que surgió desde las entrañas de esos procesos fue inteligente o criollamente aprovechado por los arquitectos neoliberales para imponer políticas que permitieron integrarnos pasiva y subordinadamente a la nueva división internacional del trabajo, necesariamente a favor de los grandes intereses del capital transnacional. Con el pretexto de aplicar políticas de corto plazo para apagar la fulminante inflación (que ascendió a 7.482% en 1990) y eliminar el cuantioso déficit externo (8% del PIB en 1988), generadas por el primer gobierno de García (1985-1990), fue Fujimori, quien -a partir de 1990 y sobre todo desde 1992- adoptó las políticas y reformas estructurales de largo alcance que condujeron a las transformaciones estructurales que han venido madurando durante los últimos tres quinquenios. En el marco de la globalización, la reiterada adopción de 'paquetes económicos' de apertura-liberalización desembocó en una modernizada modalidad de acumulación primario-exportadora, tan exitosa que el año pasado, del total de exportaciones de bienes bienes (23.800 millones de dólares, frente a los míseros 7.000 millones nominales del año 2001), las exportaciones primarias o 'tradicionales' representaron el 77,2% del total y las mineras (incluido petróleo y derivados) el 69,2%. Sin duda, estos resultados son reflejo de un triunfo del libre juego de los mercados oligopolizados a escala mundial y del ingreso de China y otros gigantes al mercado global, que permitieron el alza espectacular de precios de los metales y el natural afloramiento de las auténticas ventajas comparativas estáticas de nuestra economía.

Ello explica porqué el gobierno de García sigue también por esa ruta, a pesar de su ancestral, pero aparente, carácter anti-imperialista y anti-liberal. Si bien los economistas no somos mejores que los meteorólogos o astrólogos en materia de predicciones, pensamos que esa vía se extenderá y profundizará aún más en los casi cuatro años que le quedan y seguramente bastante más allá. Pero, por más difícil que resulte un pronóstico, más aún con un gobierno tan voluble como el actual y que se nutre de una filosofía relativista del tiempo-espacio histórico (que permite justificar cualquier metamorfosis política), disponemos de una serie de indicios que creemos nos permiten vislumbrar con alguna certidumbre lo que el futuro nos depara. Para lo que nos concentraremos en la visión económico-política que creemos guía a la cúpula del gobierno alanista, cuyo credo puede sintetizarse en unos pocos artículos de fe.

En primer lugar, dado el marco de la apertura indiscriminada a la globalización procesada durante los últimos quince años, son concientes que en el mercado mundial ya no queda mayor espacio para nosotros, ni como productores de bienes industriales o servicios intensivos en tecnología, ni para especializarnos en mercancías intensivas en trabajo de la industria manufacturera o de maquila. La irrupción de economías gigantes como China, India y Rusia a la mundialización, así como las demás del este asiático, así lo dictan, dada su muy abundante fuerza de trabajo barata relativamente bien calificada, su poder de negociación, sus avances tecnológicos y la explosión de sus diversificadas y dinámicas exportaciones.

Consecuentemente, no quedaría otra alternativa que asumir resignadamente nuestras tradicionales ventajas comparativas estáticas, las que obviamente radican en la explotación-exportación de recursos naturales, especialmente de los no renovables (minería e hidrocarburíferos). De ahí que los líderes del gobierno ya hayan tirado la toalla: ahora son concientes que las reformas que requeriría el país para insertarse de otra manera en la globalización tomaría demasiado tiempo y exigiría alianzas políticas complejas que hoy resultan imposibles. Además, las reformas demorarían demasiado en madurar, especialmente si uno está desesperado por cosechar sus frutos inmediatamente. Lo que nos permite entender porqué no están adoptando aquellas políticas que permitirían conciliar las dinámicas de la globalización con la expansión del mercado interno, la integración productiva nacional en forma de clusters y una descentralización sin cortapisas. Es ese el caso de las inicialmente tan publicitadas e indispensables reformas del estado, de la educación, de la fiscal, de la laboral, de la carrera magisterial, del ordenamiento territorial, etc.

En cambio, una apuesta por los minerales como eje de acumulación rinde frutos relativamente rápidos y por más 'malditos' que puedan resultar los recursos naturales (según la hipótesis de la paradoja de la abundancia) resulta más 'realista' en un país donde se pone la pala -en economía- brota el mineral, paralelamente al ya clásico de nuestra política del "donde se pone el dedo, brota la pus" (Gonzalez Prada). Como esa estrategia ya está en marcha y como ha mostrado sus éxitos por el auge de la inversión extranjera directa que ha ingresado masivamente desde 1993, a la par que ha generado casi tres cuartas partes de nuestras divisas por concepto de exportaciones, no hay otra alternativa que seguir por la vía trazada y emprendida ("el camino de la dependencia", lo llaman) por los dos gobiernos anteriores. En vista de tal bonanza macroeconómica, se deben haber preguntado, ¿para qué arriesgarse a cambiar el modelo inaugurado por Fujimori y que ya con Toledo rodaba con piloto automático y a ritmo de crucero?

Estos doctas reflexiones y prematuros desmayos del gobierno -bastante justificadas por cierto desde una perspectiva de corto plazo- permitirían explicar porqué han abortado también otra serie de proyectos que parecía iban a materializarse por parte del actual gobierno que, en principio, iba a seguir políticas socialdemócratas: botaron fuera de borda el Acuerdo Nacional, los esfuerzos de concertación multisectorial, las políticas industriales, el fomento y la generación de cadenas productivas, el fortalecimiento de la Comunidad Andina de Naciones, una revisión 'línea por línea' del TLC con EEUU, cualquier enmienda de los contratos mineros y petroleros, su intención de cuidar el medio ambiente (¡ahora conceden permisos de exploración-explotación en reservas naturales!), su negativa a cobrarle regalías a todas las mineras pretextando que poseen estabilidad tributaria (cuando no son un tributo), etc. En cambio, todas las acciones -aparte de chiches políticos necesarios para morigerar temporalmente conflictos sectoriales o regionales domésticos- están dirigidas a alcanzar el 'grado de inversión', privilegiando naturalmente la inversión transnacional en minería y petróleo-gas. Para lo que era fundamental ir hacia acuerdos de 'libre' comercio, condenar y perseguir a las molestas ONG que 'malinforman' a las comunidades y generan conflictos sociales 'con financiamiento externo', respetar la estabilidad tributaria de las mineras, etc. Ello le daría sostenibilidad a la economía y, eventualmente, por el financiamiento proveniente de los enormes guarismos de canon y regalías, también aseguraría endeblemente la 'paz social'.

Por lo demás, en ese esquema de acumulación se dispone del apoyo irrestricto de los organismos financieros internacionales (FMI, BM, BID) y de la gran banca de inversión transnacional, así como del aún más incondicional de las grandes empresas transnacionales radicadas en ese sector minero-petrogasífero (y el financiero y de telecomunicaciones), todas las que los apoyarían para conseguir no solo el 'grado de inversión', sino también el financiamiento externo que requieren para sufragar nuestras importaciones, las que crecerán a ritmos acelerados para estimular el crecimiento económico que desean que llegue a un promedio sostenido de 7-8% en los próximos años y décadas. A este respecto, por lo demás, ya sabemos que vendrá una catarata de inversión extranjera; por lo pronto 11.400 millones de dólares se invertirán entre 2007 y 2014 solo en el subsector minero. Amparados en ese apoyo y a efectos de compensarlos, el interés peculiar y la prepotencia del gobierno en este campo se reflejó también, hace unas pocas semanas, con el proyecto de Ley que el Ejecutivo envió al Congreso para declarar de 'prioridad nacional' veinte proyectos mineros (algo de por sí insólito), entre los que figuraba nada menos que el de la minera Majaz, cuando solo unos días antes los comuneros de las localidades circundantes habían votado por un rotundo 'No' en contra de ese emprendimiento.

También es muy significativo en relación a ello, que ahora no le interesan tanto -como en su primer gobierno- las encuestas internas (este mes el grado de aprobación del presidente ha caído a un sorprendentemente bajo nivel del 30%, según la última encuesta a nivel nacional de Ipsos-Apoyo), que durante su primer gobierno causaran tanta gastritis. Sólo tiene la mira puesta en las opiniones de los electores externos que le darían el 'grado de inversión'. Habrá que esperar tres años para que vuelva a mostrar preocupación por la opinión pública doméstica, cuando se inicie un nuevo 'ciclo político de la economía', unos 18 meses antes de las elecciones generales del 2011.

Por lo demás, parecen saber que -de profundizarse esa tendencia productivoexportadora y de mantenerse los precios internacionales e incluso si cayeran a su nivel 'normal' de largo plazo- el tipo de cambio se irá revaluando crecientemente, dando lugar a una 'enfermedad holandesa' que ya nos contagió desde hace un año. De manera que, por más esfuerzos que haga el Banco Central (en lo que va del año ha tenido que comprar la friolera de 8.000 millones de dólares para que el sol no se revalúe aún más) el tipo de cambio de mediano plazo tenderá a caer paulatinamente en términos nominales y reales, a medida que se prolonga y se profundiza el esquema primario-minero-exportador de acumulación que ha decidido implementar a toda costa el presente gobierno. Por lo demás, una vez que se ha comenzado a desbrozar el camino por esa ruta, el trazo estará definido y nadie puede escapar de esa dirección, dado que las instituciones y las alianzas sociopolíticas que se alinean y fortalecen en esa vía impiden tomar rutas nuevas (el "camino de la dependencia", como lo llaman).

Ciertamente que, con ese bajo tipo de cambio, tendrán como interlocutores-enemigos permanentes a los exportadores agroindustriales y del empresariado de las ramas transables de la industria manufacturera, que serán desalojados paulatinamente de sus espacios de reproducción por falta de rentabilidad. Ya que las importaciones serán cada vez más baratas, a lo que habrá que añadir la reducción de aranceles que se acaban de reducir inconsulta y unilaterlamente y las consecuencias de los TLC que se vienen negociando, tanto aquellos como también el campesinado serán las más tenaces fuerzas de oposición política, a las que se colgarán también las desplazadas y desilusionadas bases del partido del pueblo.

Como contrapeso, sin embargo, gracias al dólar barato y a la reactivación interna que lo acompaña, contarán con el apoyo de los más desperdigados productores de mercancías no transables (construcción, servicios, comercio, energía, telecomunicaciones, etc.) que habrán de expandirse y beneficiarse a ritmos acelerados, así como todos los grandes grupos de comerciantes importadores.

También parecen ser concientes que este esquema es socialmente excluyente y que dará lugar a muchos enfrentamientos y movilizaciones a nivel local y regional. Pero, asimismo, son sagaces conocedores del hecho que esa vía de acumulación primario-exportadora es la que promete la generación de más excedentes económicos y, consecuentemente, de mayores ingresos fiscales. Y son éstos justamente, a través de una adecuada recaudación tributaria, los que les permitirían apagar los diversos incendios sociopolíticos que se irán acumulando, reforzando así la capacidad de convencimiento y de negociación que poseen para con los 'revoltosos'. Aunque con ello se profundizará nuestra democracia delegativa, cada vez más autoritaria por lo demás, también será más potente y selectivamente distributiva para 'los que tienen voz'.

No será, por tanto, un gobierno que podrá quedarse dormido en los laureles que viene cosechando de gobiernos anteriores y del hasta hace poco boyante mercado mundial, sino todo lo contrario. Aparecerán, día a día con más nitidez, las fracturas y las movilizaciones que se han venido incubando desde hace dos o tres décadas, potenciando los quiebres que se han ido dando en los últimos meses. No bastará ya un primer ministro bombero, que hasta ahora ha salido indemne, gracias a una serie de truculentas negociaciones.

En pocas palabras, aunque pueda sonar paradójico, la lógica político-económica de este gobierno es perfectamente sensata, no sólo porque García tiene que reivindicarse con los libros de historia, sino porque da toda la impresión de querer atornillarse en el poder hasta muy entrado en el siglo XXI. Apuesta por la continuación del boom minero-hidrocarburífero, en que especula que dispondrá de los excedentes necesarios para adoptar políticas clientelares y 'populistas' que le permitan mantenerse incólume en el poder. Hay que tener presente que aún tiene buen tiempo para cambiar la Constitución (para lo que se requiere de dos legislaturas ordinarias), de manera que se pueda materializar la reelección, a pesar de salir tan maltrecho de las encuestas domésticas de opinión... por el momento.

Por cierto que a este aventurado pronóstico hay que ponerlo en un enorme ceteris paribus, dadas las amenazadoras turbulencias económico-políticas provenientes del mercado mundial y aquellas conflagraciones sociopolíticas que previsiblemente se desatarán domésticamente... lo que no sólo revertiría el proceso que ahora promete el 'grado de inversión', sino que derivaría en una conmoción generalizada que desnudaría el endeble carácter del 'modelo', cuyas consecuencias políticas sí que son previsibles.

Fuente: LaInsignia, octubre 28, 2007 (www.lainsignia.org/2007/octubre/econ_003.htm).


Fuente: 'Carlincaturas', en La República, enero 13, 2009.

viernes, octubre 26, 2007

En Defensa del Gobierno

Si bien los economistas no somos mejores que los meteorólogos o astrólogos en materia de predicciones, pensamos que –a quince meses de inaugurado el gobierno- disponemos de una serie de indicios que nos permiten vislumbrar con alguna certidumbre lo que nos depara el futuro. Para lo cual nos concentraremos en los supuestos articuladores y la visión económico-política que guía la gestión de la cúpula gubernamental. De paso aprovecharemos la oportunidad para respaldar al presidente contra toda esa turba de derrotistas y pájaros de mal agüero, como ha bautizado a quienes lo cuestionan y dicen que este gobierno no tiene rumbo.

En primer lugar, dado el marco de la apertura indiscriminada a la globalización procesada durante los últimos quince años, son concientes que en el mercado mundial no hay mucho más espacio para nosotros, ni como productores de bienes industriales o servicios intensivos en tecnología, ni tampoco como para especializarnos en mercancías intensivas en trabajo de la industria manufacturera o maquiladora. La irrupción de economías gigantes como China, India y Rusia a la mundialización, así como las demás del este asiático, así lo dictan, si palpamos su muy abundante fuerza de trabajo barata y calificada, su poder de negociación, su progreso tecnológico y sus dinámicas exportaciones de todo tipo.

Consecuentemente, no nos queda otra alternativa que asumir resignadamente nuestras tradicionales ventajas comparativas estáticas, las que obviamente radican en la exportación de recursos naturales, especialmente de los no-renovables, que han sido los más dinámicos durante el primer sexenio de este nuevo siglo. Esta modernizada modalidad de acumulación primario-exportadora resultó tan exitosa que el año pasado, del total de exportaciones de bienes por US$ 23.800 millones, representaron el 77,2% las ‘tradicionales’ y las minero-hidrocarburíferas el 69,2%.

Se entiende así porque los líderes del gobierno ya parecen haber tirado la toalla en sus originales intenciones de cambio responsable. Ahora son concientes que lo que requeriría el país para insertarse de otra manera en la globalización tomaría demasiado tiempo y exigiría configurar alianzas políticas harto complejas que hoy resultan imposibles y las reformas demorarían demasiado en madurar, especialmente si uno está desesperado por cosechar sus frutos inmediatamente. Lo que nos permite entender porqué no están adoptando aquellas políticas que permitirían conciliar las dinámicas de la globalización con la expansión del mercado interno, la integración productiva nacional en forma de clusters y una descentralización sin cortapisas. Es ese el caso de las inicialmente tan publicitadas e indispensables reformas del estado, de la educación, de la fiscal, de la laboral, de la carrera magisterial, del ordenamiento territorial, etc.

De ahí que todas las acciones estén dirigidas a alcanzar el ‘grado de inversión’, priorizando la inversión transnacional en minería y petróleo-gas, lo que también implicó la cancelación o congelamiento del Acuerdo Nacional, de los esfuerzos de concertación multisectorial, de las políticas industriales, del fomento de cadenas productivas, del fortalecimiento de la Comunidad Andina de Naciones, de la renegociación de los contratos mineros y petroleros, del estricto cuidado del medio ambiente, de la puesta en marcha de un poderoso complejo de Ciencia y Tecnología para la innovación y del CEPLAN, entre otros. Para lo que también resultaba fundamental ir hacia acuerdos de ‘libre’ comercio sin condiciones, condenar y perseguir a las molestas ONGs, respetar la estabilidad tributaria de las mineras, todas las que deberían pagar regalías. A cambio, se declara de ‘interés nacional’ una veintena de proyectos mineros... ¡entre los que se encuentra Majaz!

Y es que una apuesta por los minerales como eje de acumulación, que rinde frutos relativamente rápidos en materia de inversión extranjera, resulta más ‘realista’ en un país donde se pone la pala brota el mineral. Solo al sub-sector minero llegarán US$ 11.400 millones entre 2007 y 2014.Como esa estrategia exodirigida ya está en marcha y como ha mostrado sus éxitos, se deben haber preguntado, ¿para qué arriesgarse a cambiar el modelo inaugurado por Fujimori y que Toledo ya hacía rodar con piloto automático y a ritmo de crucero? Por añadidura, ese esquema de acumulación les garantiza el apoyo irrestricto, tanto de los organismos financieros internacionales (FMI, BM, BID) y de la gran banca de inversión transnacional, como del de las poderosas empresas transnacionales radicadas en ese sector minero-petrogasífero. Otro grupo de beneficiados, por más callados que estén, gracias al dólar barato y a la reactivación de la demanda interna que lo acompaña, están representados principalmente por los productores de mercancías ‘no transables’ (construcción, servicios, comercio, energía, telecomunicaciones, etc.) que se seguirán expandiendo considerablemente por la ‘enfermedad holandesa’ que los beneficia, así como a todos los grandes grupos de comerciantes importadores.

Ciertamente, la creciente revaluación del sol perjudicará a los exportadores agroindustriales y de las ramas transables de la industria manufacturera, que serán desalojados paulatinamente de sus espacios de reproducción por falta de rentabilidad. Algo que además será una realidad cuando las tan festejadas exportaciones ‘no tradicionales’ se encuentren frente a la infinidad de competidores –del subcontinente y del África- que lanzarán al mercado sus uvas, espárragos y cafés orgánicos, conduciendo técnicamente a una ‘competencia de fondo de pozo’. Y, ya que las importaciones serán cada vez más baratas, a lo que habrá que añadir la inconsulta reducción de aranceles y las consecuencias de los TLC que se vienen negociando, tanto aquellos como también el campesinado serán tenaces fuerzas de oposición y turbulencia sociopolítica, de las que también se colgarán las insatisfechas bases del partido del pueblo.

Naturalmente este esquema es socialmente excluyente y dará lugar a muchos más y mayores enfrentamientos y movilizaciones a nivel local y regional. Pero nuestros gobernantes confían en que esa vía de acumulación no solo permitirá alcanzar tasas sostenibles de crecimiento del 7 u 8%, sino que facilitará los abultados ingresos fiscales que necesitarán para distribuirlos entre los que tienen voz y para apagar otros incendios. Aunque con ello también se diluirá aún más nuestra democracia delegativa, que adquirirá un tinte cada vez más autoritario.

Post scriptum (Octubre 30):

Este domingo, Alan García publicó el texto “El síndrome del perro del hortelano”, en El Comercio (www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-10-28/el_sindrome_del_perro_del_hort.html), en que se confirma plenamente lo que planteáramos en el texto que antecede, para lo que no se requiere de mucha perspicacia. A ello le siguieron dos brillantes comentarios a ese texto, a cargo de Nelson Manrique, “El perro del hortelano y el plato de lentejas”, en Perú.21, octubre 29

(www.bcasas.org.pe/prensa/2007/10/29/el-perro-del-hortelano-y-el-plato-de-lentejas/) y de Pedro Francke, “El síndrome del perro de presa”, en La República, octubre 30 (www.larepublica.com.pe/content/blogcategory/144/645/), confirmando la obstinación del presidente por el esquema de acumulación primario-exportadora liderado -sin condiciones- por el gran capital extranjero.


Post-post (octubre 31 en adelante): El planteamiento del presidente, muy de avanzada para el siglo XIX, ha atraído una atención sin precedentes en estos inicios del XXI. Anoche incluso dos programas de la TV ('Hora N' y 'Ventana Indiscreta') ensayaron sendos debates entre los que están a favor y en contra de esa gran visión futurista garciana.

Ver también:

Raúl Wiener, “El síndrome del perro de las transnacionales”, en La Primera, octubre 31 (www.laprimeraperu.com/noticia.php?IDnoticia=6349).

miércoles, octubre 17, 2007

Tipo de Cambio Mínimo Vital, Enfermedad Holandesa y Primario-Exportación

“Debemos dejar de lado las teorías; (...) y olvidémonos de fundamentalismos que sólo son realidad en los libros”. PPK.


1. P2K CONTRA P3K: Fundamentalistas versus Heterodoxos

PPK, sin duda nuestro economista más lúcido, enterado e influyente, este domingo se lanzó –con la pierna en alto y la flauta en ristre- contra los economistas y analistas que califica con buen tono y mucho tino de “fundamentalistas y talibanes monetaristas”. Se refería a esos “ilustrados quienes dicen que el tipo de cambio no afecta la competitividad. Esa afirmación no tiene sentido”. Y es que, en su opinión, “la tendencia a la fuerte revaluación del sol de las últimas semanas es peligrosa. Un tipo de cambio de S/. 3 por dólar es potencialmente catastrófico para nuestra competitividad internacional”, ya que “va a poner nuestra economía en el mortuario (sic), en posición horizontal y fúnebre” o, porqué no, hecha cenizas.

Consecuentemente, afirma PPK, de un lado, el BCR no debe seguir aumentando la tasa de descuento y la tasa de interés de referencia para enfrentar la inflación, ya que solo atrae más capitales golondrinos, y del otro “debe comprar hasta el último dólar sobrante. Sólo desenmascarando a los especuladores es que se les va a ganar el partido. (...). Es la única manera de evitar la sobrevaluación nociva de nuestra moneda. Debemos dejar de lado las teorías; miremos lo que pasa en los países económicamente exitosos de Asia, y olvidémonos de fundamentalismos que sólo son realidad en los libros” (“¿El dólar a 3?”, en Correo, octubre 15). Ha dicho, sin mencionar tampoco el riesgo que se pueda ir generando un déficit cuasi-fiscal.

Con esas afirmaciones tan tajantes, seguramente se calentará aún más el debate entre los ‘teóricos’ ortodoxos, que quieren la libertad del mercado cambiario o un tipo de cambio de paridad de compra à la PPPK (acrónimo inglés de Purchasing-Power-Parity-Klan) versus los heterodoxos –a cuyas filas se ha integrado aparentemente PPK- que quieren evitar a toda costa una pérdida de competitividad sosteniendo o devaluando artificialmente el tipo de cambio (entre otras medidas).

Varios meses atrás, en una conferencia que ofreciera en AMCHAM (resumida en: “Dólar no debe bajar más”, La República, febrero 1, 2007), PPK argüía que "se debe evitar que el tipo de cambio durante este año llegue a caer a S/. 3.10". En su opinión "la clave es tener un tipo de cambio equilibrado”, por lo que, “para este año, el tipo de cambio de la divisa extranjera debería fluctuar entre S/. 3.20 y S/. 3.30, porque de bajar ese límite y aunque se hayan reducido los aranceles, los sectores exportador e industrial serían los más perjudicados”.

Como es evidente, seguramente por haber incinerado sus libros de texto, concentró su atención en el tipo de cambio nominal bilateral, más que en el tipo de cambio real bilateral o en el más significativo tipo de cambio real multilateral del PPPK (ese clan que está a favor de la paridad de poder de compra) de libro de texto. En ambos casos, como se desprende de la gráfica adjunta, ambos tipos de cambio reales estarían subvaluados en lo que va del siglo XXI vis a vis la década de los noventa del pasado. No habría, por tanto, mayor motivo para el reclamo de “exportadores e industriales”, ni siquiera por su evolución en los últimos años y meses para el tipo de cambio real multilateral y sí –desde 2003- para el tipo de cambio real bilateral. Evidentemente no es tan fácil redirigir las exportaciones del área del dólar a las de las monedas más fuertes de los demás continentes.

TIPOS DE CAMBIO REALES: BILATERAL Y MULTILATERAL, 1991-2007(Fuente: BCRP).

Desde esta perspectiva claramente anti-ortodoxa e interesadamente subversiva (que es también la de ADEX, frente a la ortodoxia de COMEX), cabría preguntarse: ¿Qué es lo que PPK entiende por un tipo de cambio ‘equilibrado’? En las actuales condiciones, por lo expresado por el gran ex ministro, esa es una tarea que resulta algo difícil de desentrañar ya que rechaza toda teoría y porque en febrero decía que debería estar entre 3.20 y 3.30 soles por US$, con un ‘mínimo’ de 3.10 por dólar, mientras que anteayer le puso un piso de 3 soles al dólar.

De manera que parecería que su posición consistiría –al desechar la teoría establecida- en asignar y determinar los valores pragmáticamente, es decir, en términos de ‘economía política’ y, más precisamente, desde la perspectiva de ciertos intereses que parece estar defendiendo y que los señala muy claramente en la última cita: ¡hay que salvar a los sectores exportador e industrial! Como nuestro ídolo está muy cercano a estas fracciones del capital, debe entenderse que un tipo de cambio de 3.25 (por tomar el promedio de su banda) sería el de ‘equilibrio’, en el sentido que ese nivel les permitiría alcanzar –según la información o el feeling que debe haber recogido de esas fuentes- una tasa ‘normal’ de ganancia, mientras que 3 soles por dólar (hace 9 meses pensaba en 3.10) vendría a ser el mínimo debajo del cual tendrían pérdidas insostenibles. Este último dato consideramos que es un ingenioso invento de PPK (aunque no sé si merecerá el Premio Nobel por esta contribución) y que denominaremos ‘Tipo de Cambio Mínimo Vital” o de supervivencia para los exportadores, por más que traiga malos recuerdos... porque a los miembros de esa variante de la heterodoxia anti-fundamentalista no le gusta para nada la idea de un Salario Mínimo Vital. En este caso, ahí sí que parecería que los libros de texto son útiles y para nada “debemos dejar de lado la teoría”.


2. ¿Enfermedad Holandesa en el Perú?

Pero vayamos a lo sustantivo. El problema con este tipo de discusiones en torno al tipo de cambio, que lleva meses de meses- es que no se tiene un diagnóstico adecuado del proceso de cambio de precios relativos que estamos atravesando y que efectivamente esta conduciendo a cambios sectoriales relativamente importantes. Si bien se reconocen algunos indicios de la potencial o efectiva revaluación del sol respecto al dólar (contra todo cálculo del BCR), con todas las dificultades que implica un ejercicio de esta naturaleza, nadie se da cuenta o quiere reconocer que estamos siendo contagiados paulatina pero consistentemente por el clásico Virus de la Enfermedad Holandesa (VEH; no confundir con el VIH).

Una solitaria voz, la de Humberto Campodónico, ha fundamentado muy bien el asunto en un reciente artículo en La República (“Enfermedad Holandesa en el Perú“, octubre 8) y que aquí desarrollaremos algo más. Lo hacemos porque hasta el Ministro de Economía se ha tomado la molestia de 'rebatirlo', señalando que para nada estamos contagiados por el VEH: “Ese no es el caso de nuestro país; la economía peruana viene creciendo a tasas muy fuertes, este año en 8%” (Gestión, octubre 11). No sabíamos que porque crecemos a altas tasas no tendríamos una EH, cuando la experiencia histórica muestra que precisamente se crece mucho más con esa enfermedad que sin ella.

Bien debe saber el ministro y cualquier economista que todo depende del peso relativo del efecto ‘reasignación’ (de factores de producción) vis a vis el efecto ‘gasto’ (de los ingresos incrementados) que ejerce el VEH, en que este último está resultando mayor al primero en el Perú, por lo que la economía crece a pasos agigantados. En otras palabras: hay que comparar el impacto del síndrome sobre los sectores transables, con lo que se puede dar una ‘desindustrialización’ y una ‘desagriculturización’, frente al efecto positivo que el boom externo ejerce sobre la producción de bienes y servicios no transables. En nuestro caso estos últimos se han expandido más de lo que se han desacelerado los primeros.

Los gráficos que siguen presentan otro tipo de cálculo para obtener el TCR y que nos parece reflejan algo mejor la realidad de la sobrevaluación del sol y el reciente inicio de esta nueva EH. Se trata de un índice que resulta de la división del índice de precios al consumidor de los transables entre el de los no transables (utilizando el IPC de Lima-Metropolitana). En el primero de los diagramas, que se extiende de enero 1992 hasta el momento actual, se observan claramente dos etapas; una tendencia a la sobrevaluación del sol (en –18,5%), desde el principio de la serie (117,4) hasta junio de 1998, en que llega a su nivel mínimo (95,7); y, de ahí en adelante, se devalúa levemente por un año para mantenerse prácticamente constante hasta mediados del año pasado.

Y, siguiendo el segundo gráfico, desde junio de 2006 hasta ahora se ha vuelto a sobrevaluar, si bien muy levemente en 2,1% (al pasar de 101,1 a 99,0). Es ese, sin duda, el comienzo de la nueva enfermedad holandesa que habrá de ejercer su impacto en forma cada vez más profunda, aunque nadie sepa ni pueda pronosticar si será tan grave y prolongada como la que experimentamos en el quinquenio 1993-1997.

¿Por qué se está revaluando el sol respecto al US$? Aunque estos factores son bien conocidos, nada se pierde repitiéndolos rápidamente. Básicamente porque, por definición, la oferta de dólares viene creciendo más que la demanda por ellos; es decir, porque por el lado de la oferta: gozamos de un flujo positivo de billetes verdes por la balanza comercial positiva, a pesar de que las importaciones vienen creciendo más que las exportaciones de bienes (que se están expandiendo más por precios que por quantum); está ingresando a buen ritmo la inversión extranjera directa (aunque las ganancias que se remiten afuera también vienen creciendo aceleradamente); y las remisiones de nuestros compatriotas desde el extranjero siguen siendo sustanciales.

A ello se añade que los que ahorraban en US$ están cambiando sus portafolios a soles, al igual que los inversionistas institucionales (como las AFPs). Asimismo, la reducción de la tasa de referencia de la FED en medio punto porcentual (de 5,25% a 4,75%) y las percepciones de que seguirá bajándola los próximos meses en un cuarto de punto (junto con la tasa de descuento), ha reactivado las Bolsas de Valores por el alza del precio de nuestros metales (con una onza de oro que amenaza llegar a los US$ 900 a fin de año), como por la tendencia de los capitales picaflor a ingresar a nuestra economía por el diferencial de tasas de interés (5% es la tasa fijada por el BCR, el que afortunadamente se decidió a no subirla más, como se temía hace una semana). Finalmente, también los narcotraficantes están ejerciendo una mayor presión hacia la baja del tipo de cambio, dado que ahora se ven obligados a ‘importar’ más dólares para la misma cantidad de producción y compra (que, por lo demás, también está creciendo): Recuerde que la oferta de dólares de parte de los narcotraficantes es de pendiente negativa (hipótesis planteada originalmente por Daniel Schydlovsky), de manera que la cantidad ofertada de US$ aumenta con la revaluación nominal del sol respecto al dólar.

Si bien parte importante de estas tendencias se debe a factores reales y financieros, ligados a la balanza de pagos y al sector financiero, va creciendo también aquella relacionada con las expectativas y percepciones de los agentes económicos. Téngase presente que la caída del tipo de cambio nominal está entrando en una especie de cascada autopropulsada, con lo cual también la economía se ‘solizará’ cada vez más, incluso exponencialmente. La caída relativamente acelerada –para nuestros tiempos- del tipo de cambio nominal lleva así a una especie de huayco psicológico, cuyos flujos se van acumulando y tomando cada vez más fuerza por inercia, como consecuencia del efecto manada y las profecías autocumplidas: como cada vez más personas e instituciones se deshacen de sus dólares, los demás le siguen la corriente incrementando la demanda de soles (como en el concurso de belleza de Keynes, cada vez más agentes económicos coinciden con la misma foto). Este proceso se refuerza, además, por las –ciertamente muy ingenuas- expectativas positivas a futuro de las grandes fracciones del capital y de los segmentos A y B de la población, tanto por la inminencia de la aprobación del TLC con EEUU, como por la catarata de inversiones minero-hidrocarburíferas que se están anunciando o realizando (aunque recién maduren en 4 o 5 años). De esta manera se contagia con virulencia el VEH y el BCR tiene que ejercer cada vez más sus artes de convencimiento y de venta de divisas para evitar la exagerada e inevitable ‘volatilidad hacia abajo’ del precio del dólar en nuestro mercado.

A fin de cuentas, sin embargo, los indicadores de la infección por el VEH ya están presentes en el país y lucirán bastante más transparentes en los próximos trimestres (siempre que no se desate una recesión en EEUU y/o una guerra proteccionista y/o devaluatoria entre las grandes potenciales del orbe):

  1. Baste comparar el crecimiento económico entre el segundo trimestre de este año con el mismo del año pasado: El PIB viene creciendo a niveles altos (7,5%), como consecuencia del hecho de que los sectores ‘no transables’ vienen expandiéndose a ritmos espectaculares, especialmente la construcción (20,1%), la industria manufacturera no primaria (13%), en que las PYMES que fabrican para el mercado interno juegan un papel central, el comercio (8,7%%) y la electricidad y agua (10,1%). En cambio, los transables –básicamente las ramas productivas del sector primario- han crecido muy poco: agro (1,2%), pecuario (2,5%) y pesca (0,4%), así como la industria procesadora de bienes primarios (1,7%).
  2. Las importaciones han comenzado a dispararse, especialmente las de insumos, marcando tasas de crecimiento que son superiores a las de las exportaciones de bienes (la inconsulta y apresurada rebaja de los aranceles, pretendidamente anti-inflacionaria, atizará esa tendencia aliviando en algo la presión sobre el tipo de cambio).
  3. El empleo está aumentando, no así las remuneraciones (básicamente porque el efecto reasignación al sector minero-hidrocarburífero es mínimo), pero la masa salarial se ha expandido, con lo que el consumo privado está marcando tasas de expansión superiores al PIB.
  4. La recaudación fiscal ha llegado a niveles récord, resultado del boom exportador y desde mediados del año pasado multiplicado por la expansión interna. Con lo que el gasto público de consumo y, sobre todo, el de inversión –aunque esté clientelarmente teledirigido- tiene amplios espacios multiplicativos.
  5. Más aún, punto que no se ha resaltado lo suficiente, es que el auge de la demanda interna (el efecto-gasto) a que ha dado lugar el boom de divisas también se debe al hecho que la nuestra aún es una economía altamente dolarizada, lo que –ante una revaluación nominal del US$- potencia los efectos ‘naturales’ de la enfermedad holandesa. Y es que los agentes económicos endeudados en US$ (o que tienen ahorros en esa moneda) se ven tremendamente beneficiados en esa coyuntura, ya que sienten (variedad del efecto riqueza) que se les está ‘liberando’ soles para otros gastos (a no ser que adelanten el servicio de sus deudas), tanto para el consumo (las familias), como para la inversión (las empresas). Paralelamente este proceso los ‘anima’ a endeudarse más. Son éstos, a mi entender, dos de los factores más importantes que han permitido –junto con las aún bajas tasas internas de interés- expandir el consumo y la inversión privadas.
  6. La inflación subyacente está comenzando a aumentar, tanto por el hecho que no se pueden esterilizar todos los dólares que compra el BCR (este año ha adquirido algo más de US$ 7.000 millones y, en parte por ello mismo, la emisión primaria se ha expandido en 25%), como por los primeros cuellos de botella que van surgiendo a efectos de la expandida demanda efectiva.
  7. En correspondencia con los factores anteriores, también las tasas de interés están tendiendo lentamente al alza. La tasa preferencial corporativa ha aumentado paulatinamente desde julio pasado, trepando en medio punto porcentual desde junio (estaba en 5,20% entonces y desde comienzos de año, la más baja en años), ubicándose hoy en 5,70%.


3. Visiones hacia el mediano plazo

La Enfermedad Holandesa se puede percibir como un fenómeno de corto o mediano plazo, al final de la cual –cuando los precios internacionales y los quantum exportados vuelven a sus niveles ‘normales’- tiene que ejercerse un necesario y forzoso ajuste para regresar a la tendencia pre-boom. Lo que es consecuencia del hecho que durante la existencia del VEH se expanden exageradamente los sectores no transables, el gasto público, los salarios en estos sectores, etc.

Pero también se puede interpretar este fenómeno de la EH como uno de transición o profundización del esquema primario-exportador de acumulación, que es nuestra hipótesis predilecta de trabajo para el caso peruano. Es decir, como los dos gobiernos anteriores, aunque con este más claramente, los dirigentes políticos y sus aliados de las fracciones dominantes del capital han llegado al convencimiento que el futuro del Perú –dado el contexto de la nueva división internacional del trabajo, más que por los altos precios de los recursos naturales- debe estar dirigido concientemente a profundizar y extender la especialización en la producción de materias primas, específicamente minero-hidrocarburíferas. Y esto es así, porque supuestamente el espacio que nos queda para especializarnos en bienes de alta tecnología y/o intensivos en trabajo se ha desbaratado durante las últimas décadas, sobre todo por el ingreso dinámico de productores de menores costos y más eficientes, tales como los países de Europa Oriental, Irlanda, China, Vietnam, India y los Tigres Asiáticos, entre muchos otros.

Esa creencia –bastante justificada- permitiría explicar porque se ha abortado una serie de proyectos que parecía iban a materializarse por parte del actual gobierno que, en principio, iba a seguir políticas socialdemócratas. Es decir, han botado fuera de borda el Acuerdo Nacional, los esfuerzos de concertación multisectorial, las políticas industriales, la generación de clusters y cadenas productivas, una revisión del TLC y de las regalías, etc. En cambio, todas las acciones –aparte de chiches políticos necesarios para morigerar temporalmente conflictos sectoriales o regionales domésticos- están dirigidas a alcanzar el ‘grado de inversión’, pero a partir de la priorización de la inversión transnacional en minería y petróleo-gas. Ello le daría sostenibilidad a la economía y, eventualmente, por el financiamento proveniente del canon y las regalías, también permitiría asegurar endeblemente la ‘paz social’.

Se trataría, por tanto, de una decisión aparentemente sensata frente a la imposibilidad del país de competir en el mercado global sustentado en mercancías intensivas en tecnología, con rendimientos crecientes a escala, de alta diversificación y demás (aunque algunos nichos seguramente serán aprovechados) o, en el otro extremo, intensivos en fuerza de trabajo. Y eso es así porque han tomado conciencia que las reformas que requeriría el país para insertarse de esa manera en la globalización tomaría demasiado tiempo y exigiría alianzas políticas complejas que hoy resultan imposibles. Lo que evidentemente es el caso con las -para ello indispensables- reformas del Estado, de la Educación, de la Fiscal, de la flexibilización del mercado laboral, etc., que toman demasiado tiempo físico y político en adoptarse y, sobre todo, en madurar. En cambio, una apuesta por los minerales rinde frutos relativamente rápidos y por más ‘malditos’ que puedan resultar los recursos naturales (según la hipótesis de la Paradoja de la Abundancia) resulta más ‘realista’ en un país donde se pone la pala –en economía- brota el mineral, paralelamente al clásico del donde se pone el dedo –en política- brota la pus.

En pocas palabras, parecería que las próximas décadas viviremos, más que una enfermedad holandesa creciente, una profundización del modelo primario-exportador, que obviamente no promete mucho de inclusión social y sí mucho de expoliación económica. Como lo señalara hace unos años Richard Freeman (ilustre profesor de la más ilustre Universidad de Harvard):

“De lo que he aprendido de mi viaje, deduzco que cualquier estrategia de crecimiento debe ser construida alrededor de la gran fortaleza del Perú: sus recursos naturales. (...) Una de las cosas más inquietantes que aprendí durante mi visita fue que el Perú ha firmado con empresas mineras internacionales acuerdos de largo plazo que significan que la expansión en la demanda y el alza de los precios de los recursos naturales del país beneficiarían desproporcionadamente a esas empresas. Esto sería un desastre para el desarrollo peruano, ya que eliminaría la mejor ventaja que tiene el país para el desarrollo. (...) si el nicho peruano en la economía global y su senda al desarrollo yacen en el uso de estos recursos para mejorar la capacitación laboral y el bienestar y desarrollo de la industria interna con considerables encadenamientos hacia atrás que generen oportunidades de negocio y trabajo en otros sectores (...), el país no puede darse el lujo de que la mayor parte de las ganancias vaya a empresas extranjeras, a menos que estas empresas inviertan el dinero en el Perú. Si yo redactara contratos, requeriría que estas empresas invirtieran una proporción grande de sus ganancias en el país... y les permitiría repatriar las ganancias de estas segundas inversiones, pero no de las ganancias provenientes de los recursos naturales en sí” (“En Busca del Nicho del Perú en la Economía Global”, en Juan Chacaltana, Miguel Jaramillo y Gustavo Yamada, eds., Cambios Globales y Mercado Laboral Peruano: Comercio, Legislación, Capital Humano y Empleo. Lima: Universidad del Pacífico, 2005; pp. 62-63).


De manera que el tipo de cambio de mediano plazo tenderá a caer paultinamente en términos nominales y reales, a medida que se prolonga y se profundiza el esquema primario-minero-exportador de acumulación que ha decidido implementar a toda costa el presente gobierno. Por cierto que a este aventurado pronóstico hay que ponerlo en un enorme ceteris paribus, dadas las amenazadoras turbulencias económico-políticas provenientes del mercado mundial y aquellas conflagraciones sociopolíticas que previsiblemente se desatarán domésticamente... lo que no sólo revertiría el proceso que ahora promete el 'grado de inversión', sino que derivaría en una conmoción generalizada que desnudaría el endeble carácter del 'modelo', cuyas consecuencias políticas sí que son previsibles.



Agradezco el extracto que Bruno Seminario ha elaborado de este texto, publicado con el título "El Tipo de Cambio Mínimo Vital", publicado en La República, octubre 23, 2007; p. 13.

lunes, octubre 15, 2007

Ganadores del Nóbel en Economía 2007

Para mi alegría ninguno de los 888 competidores adivinó ni siquiera uno de los tres ganadores del premio de este año. De manera que los 50 euros quedan para el próximo. Aquí va la noticia emitida hoy:

The Royal Swedish Academy of Sciences has decided to award The Sveriges Riksbank Prize in Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 2007 jointly to

Leonid Hurwicz
University of Minnesota, MN, USA,

Eric S. Maskin
Institute for Advanced Study, Princeton, NJ, USA

and

Roger B. Myerson
University of Chicago, IL, USA

"for having laid the foundations of mechanism design theory".

viernes, octubre 12, 2007

Ampliación del plazo para apostar por el Nóbel de Economía 2007

En este momento, siendo las doce del día, debí cerrar las apuestas en torno al Concurso. Sin embargo, a pedido de los estudiantes, quienes han estado en exámenes parciales durante toda esta semana –por lo que no han tenido oportunidad de estudiar las opciones seriamente- se les dará la oportunidad (así como a otros que deseen participar, sean o no estudiantes) un plazo adicional de cierre hasta el domingo 11 a las 5 p.m. para enviar su ‘adivinanza’.

Además, como somos muy buenas gentes, a los que participaron, pero que llegaron después que otro eligiera al mismo economista con anterioridad, se les ofrece un nuevo intento si así lo desearan (en este caso, sin embargo, si ganaran el premio, recibirán devaluados US$ 50). Para este efecto, les indicaremos los economistas que ya están ‘ocupados’ (entre paréntesis figuran las iniciales de los que llegaron antes y que, por tanto, tienen la preferencia y, obviamente, ya no pueden participar).

Los votos han llegado masivamente para ROBERT BARRO (ganaría ESCH), JEAN TIROLE (RR) y THOMAS SARGENT (DQA).

LES SIGUEN STEPHEN TURNOVSKY (ADA), EUGENE FAMA (JV), y los ‘hermanos’ HELPMAN-GROSSMAN (PS).

VOTOS ÚNICOS fueron para: PAUL KRUGMAN (WVH), DANI RODRIK (LCS) y STEPHEN WILSON/PAUL MILGROM (JG).

Se entiende que no tiene sentido votar por alguno de los mencionados si quieren llevarse los euros; sí, en cambio, si quieren figurar en el ranking de los adivinos sabios (lista que publicaremos el lunes).

Textos adicionales para que puedan ganar:

1.

Generalmente quienes han ganado la medalla ‘John Bates Clark’ (menores de 40 años), se llevaron también el Nobel, de manera que los que lo ganaron hace veinte o más años podrían llevarárselo (p.ej. Martín Feldstein sería un candidato de peso desde esta perspectiva). Ver:

http://www.vanderbilt.edu/AEA/clark_medal.htm

2.

Intrade – The Prediction Market

http://www.intrade.com/jsp/intrade/contractSearch/searchPageBuilder.jsp?z=1191939864971&grpID=4393

3.

¿Quién ganará el Nóbel de Economía?

http://www.elblogsalmon.com/2007/10/08-quien-ganara-el-nobel-de-economia

4.

¿Quién ganará el Premio Nobel de Economía?

http://gerardoesquivel.blogspot.com/2007/10/quin-ganar-el-premio-nobel-de-economa.html

5.

El Premio Nobel en Economía 2007

http://www.zonaeconomica.com/foro/premio-nobel-economia-2007

¿Debe desaparecer el premio Nóbel de Economía? (http://luisvenegas.wordpress.com/2007/10/09/premio-nobel-2007/)


El Premio Nobel de Economía tiene una legión de enemigos a la que le gustaría eliminarlo de un plumazo, pues tal galardón no estaba en la mente del fundador Alfred Nobel. Justo su sobrino, Peter Nobel, es la cabeza visible de uno movimiento académico que tilda de “ilegítimo” y “artificial” un premio instituido en 1969 por el Banco Central de Suecia. La controversia es tan vieja como actual: ¿Por qué no se instituye en su lugar el Premio de Matemáticas? Los detractores argumentan, sobre todo cuando se trata de físicos y matemáticos, que los economistas no hacen sino pervertir el uso de las matemáticas al ponerlas al servicio de teorías de dudosa solvencia. La mayoría de los laureados por el Banco Central de Suecia han ido a parar a paladines de la economía de mercado y a seguidores de las tesis neoliberales de la Escuela de Chicago. Por eso los enemigos del Nobel de Economía cargan contra él argumentando que sólo sirve para defender a los brokers de Wall Street y se olvidan de los pobres de este mundo.

+++

Una opinión muy personal (J.S.):

¿Un Premio Nobel para las Ciencias Sociales?

No veo porqué se lo otorga el Nóbel sólo a una ciencia social. ¿Será porque se cree que el método e instrumental de las ciencias económicas es aplicable a todas las actividades humanas? (Ver: Edward Lazear, “Economic Imperialism”, en NBER Working Paper, no. 7300, agosto 1999).

Para quienes leemos algo de Antropología, Ciencia Política, Sociología, Psicología Social y demás ‘ciencias sociales’, creemos haber aprendido mucho de ellos, en múltiples oportunidades bastante más que de los economistas.

Y, para ir más lejos, ¿no se lo merecerían también algunos filósofos, historiadores, arqueólogos y sicólogos?

Cierto que serían muchos (¡reduzcan, pues, el exagerado monto del premio en algo!). Pero no se haría daño a ninguno si se repartieran cada cinco años a cada disciplina o grupo, escalonadamente.

Feliz fin de semana, aunque nos ganen los paraguayos mañana.

+++

Post Scriptum (29-X-2007). Recién me entero de un mensaje que me enviara hace más de dos semanas Silvio Rendón, recomendándome la lectura de un comentario -que se reproduce a continuación- del Wunderkind de los futuros economistas peruanos, exalumno brillante de la UP, por su carácter críticamente constructivo, sus intereses polifacéticos, su sesgo cuantitativista y su ingenio creativo. El texto es extremamente ilustrativo, especialmente para los que no estamos al día en una serie de campos en que la teoría económica aparentemente ha avanzado a grandes trancos. J.S.

Premios Nobel de Economía: Comentario de Saki Bigio (octubre 12, 2007)

Para un economista como yo, que considera que nuestra profesión tiene un carácter, al igual que positivo normativo, es mas, que es una profesión que tiene el deber moral de sugerir como se deben hacer las cosas (muy a pesar de escuchar atentamente a Ariel Rubinstein quien no logró convencerme) este post es un tributo a la gente que ha dedicado su vida a que la economía funcione mejor. Vaya que si se ha avanzado!

Obviamente estoy sesgado por la universidad de la cual soy parte y por las ramas de mi predilección. No es quien creo que se va a ganar el premio si no quienes creo que se lo deben ganar. En orden de preferencia:

En macro (con un poco de econometría):
[1] Tom Sargent de NYU por su influencia en el desarrollo de la expectativas racionales, restriccions interecuacionales, racionalidad limitada, control robusto, vectores autoregresivos, economia monetaria.
[2] Chris Sims de Princeton por su influencia en el uso de los vectores autoregresivos y el reciente boom de inatencion racional.
[3] Lars Peter Hansen de Chicago, por el Metodo Generalizado de Momentos, Control Robusto y su aporte en finanzas microfundadas.
[4] Benveniste, Lawrence y Sheinkman, Jose de Emory y Princeton respectivamente por la diferenciabilidad de la funcion de valor, gran aporte en la programacion dinamica. Sheinkman seria el primer latinoamericano.
[5] Olivier Blanchard y Stan Fisher de MIT por su aporte en la Macro internacional y la sostenibilidad de la cuenta corriente.
[6] Truman Bewley por su aporte a modelos con restrictiones de prestamo.
[7] Peter Diamond por la Paradoja de Diamond y su aporte en los modelos de generaciones traslapadas.
[8] Neil Wallace de Penn State por su aporte junto con Sargent en economia Monetaria.
[9] Bob Hall de Stanford por sus teorias sobre el Consumo.

En micro:
[1] Paul Milgrom de Stanford por los teoremas de eficiencia y teoria de subastas
(podria ganarlo con Nancy Stokey por este mismo tema).
[2] David Kreps de Stanford por su aporte a la teoria de decision el equilibrio subjuego perfecto.
[3] Ariel Rubinstein de NYU por la solucion del centenario problema de negociacion.
[4] G Genakoplos, Ken Binmore y Adam Brandenburger (Yale, UCL, y NYU) por su aporte a las estructuras de informacion (common knowledge).
[5] Itzhak Gilboa y David Schmeidler de la Universidad de Tel-Aviv por su aporte a en teoria de las decisiones y la axiomatizacion de las preferencias bajo incertidumbre knightiana.
[6] Stan Zin y Larry Epstein de Carneggi-Mellon y BU por la axiomatizacion de las preferencias que llevan sus nombres que permiten separar la aversion al riesgo de la sustitucion intertemporal.
[7] Dilip Abreu, Ennio Stachetti y David Pearce de Princeton, NYU y NYU por el metodo que lleva su nombre. Importante aporte en la teoria de juegos.

En Ramas Aplicadas:
[1] Jean Tirole de Toulouse por su aporte en finanzas corporativas, organizacion industrial, burbujas racionales.
[2] Arnold Zellner de U CHicago por su aporte en la eocnometria Bayesiana.
[3] Jagdish Bhagwatti de Columbia por su aporte en Comercio Internacional.
[4] Boyan Jovanovic de NYU por su aporte en modelos de Busrqueda y Matching, importantes en economia laboral y su aporte en el estudio de la adopcion de tecnologia.
[5] Ariel Pakes de Harvard y NYU por su aporte en IO.
[6] Whitney Newey de MIT por GMM.

Gente que lo deberia ganar algun dia pero no aun:
[1] Rust por su aporte a la econometria estructural.
[2] Person y Tabellini por su aporte a la Economia de los procesos politicos.
[3] Mankiw, Romer, Ball por el avance en teorias neo-keynesianas.
[4] Krussel y Smith por su aporte en modelos con agentes heterogeneos.
[5] Paul Krugman por diversos aportes (si deja el periodismo y regresa a la economia).
[6] Ricardo Caballero por su aporte en el estudio de la inversion, los costes de ajuste, inventarios y modelos con bienes durables.
[7] Ken Judd, por su aporte en economia computacional y estimacion de juegos.
[8] James Bullard por su aporte en modelos con aprendizaje.
[9] Kiyotaki y Wright por sus modelos de busqueda con dinero.
[10] Woodford y Svensonn por aportes en Teoria Monetaria.

Fuente: http://grancomboclub.blogspot.com/2007/10/premios-nobel-de-economia.html


martes, octubre 09, 2007

CONCURSO: ¿QUIÉN GANARÁ EL PREMIO NOBEL EN ECONOMÍA?

El próximo lunes 15 de octubre se dará a conocer el Premio Nóbel en Economía (US$ 1,4 millones). Como hace varios años, me he tomado la libertad de convocar a un concurso en el que espero no perder los 50 Euros (Billete no. P14863437001) que estoy poniendo a disposición para quien adivine al ganador.

Los que deseen participar deben enviar a mi e-mail (jschuldt@up.edu.pe) el nombre y apellido de quien considera será el ganador.

Algunos requisitos, y condiciones del concurso:

  1. Solo se puede nombrar a un economista (¿o, como en 2002, un psicólogo?), aunque me imagino que esta vez ganarán dos;
  2. Cada persona solo podrá concursar una vez (por más e-mails de que disponga);
  3. En caso de empate, ganará quien primero haya enviado el correo (sería una pena tener que cortar el bello billete en pedacitos).
  4. Solo participarán en el concurso quienes hayan dado a conocer su opinión hasta este viernes 12 de octubre a las 12 del día.
  5. El ganador debe recoger el billete de mi oficina (6A del CIUP), personalmente o mediante carta sencilla (aunque viva en Timbuktú), hasta el viernes 19.
  6. Adjunte su nombre al envío o, si desea permanecer en el anonimato, sus iniciales.
  7. Pueden participar economistas y periodistas, panaderos y emolienteros; es decir: cualquiera (para lo que sería recomendable lean el material adjunto).

MATERIAL DE APOYO que puede ayudarlos a ganar:

  1. Who will win the Nobel Prize in Economics?: http://www.nobelprizes.com/nobel/economics/economics.html
  2. 'Nobel' List: citations 1975-2000: http://student.ulb.ac.be/%7Etcoupe/update/nobelcit.html
  3. Top 5% Authors, as of September 2007: http://ideas.repec.org/top/top.person.nbcites.html
  4. ‘Thomson Scientific’ Predicts the Nobel Prizes in 2007: http://scientific.thomson.com/nobel/econ/
  5. Greg Mankiw: “My Bet on the Nobel”: http://gregmankiw.blogspot.com/2007/10/my-bet-on-nobel.html
  6. Nobel Prize in Economics: http://en.wikipedia.org/wiki/Nobel_Prize_in_Economics
  7. The Nobel Prize Internet Archive: http://www.nobelprizes.com/nobel/economics/economics.html
Agradezco a Javier Velásquez, quien me hizo llegar varias de las fuentes arriba indicadas.