viernes, julio 29, 2005

¿De verdad se han duplicado las exportaciones?

A bombo y platillo se afirma que se ha logrado duplicar las exportaciones en solo cuatro años, uno antes de lo prometido por el presidente en el 2001. Así, habríamos llegado a los 14.000 millones de dólares, duplicando los 7025 millones del 2001. El ministro de Comercio Exterior ha dicho: "El nuevo reto está planteado para los que vienen: duplicar exportaciones cada cinco años de gobierno. ¡Señor presidente, tarea cumplida!" (12 de julio). Lo que se habría logrado, dice, no por "obra del azar", sino gracias a la creación del MINCETUR y el acceso preferencial al mercado estadounidense (ATPDEA).

A riesgo de ser tildado de mezquino, haré algunas reflexiones críticas a este triunfalismo desmesurado:

Comencemos señalando que aquí se aplica el famoso dictum: "Las estadísticas son como los bikinis: lo que revelan es sugestivo, lo que esconden es esencial". En efecto, si le quitamos la tanga al valor de nuestras exportaciones, observamos el meandro que han recorrido tanto sus volúmenes como los precios internacionales. Y aquí aparecen algunas desagradables sorpresas. En este caso, la expansión de las exportaciones se debió en importante medida al incremento de precios, más que a cantidades (y calidades). Y son éstas últimas las que reflejan el verdadero esfuerzo de empresarios, trabajadores y gobierno. Veamos.

Como en casi todo lo que atañe a la economía, lo importante es observar la evolución de las variables reales, que se obtienen deflactándolas por el índice de precios pertinente. En este caso, interesa el índice de precios de las exportaciones, que fue de 93,7 en el año 2001 (base: 1994=100) y que -en lo que va de 2005- aumentó a 144,2. Lo que quiere decir que en estos cuatro y pico años nos vimos favorecidos por un impresionante 53,9% de aumento de precios, gracias al auge de la economía mundial.

Por tanto, si rigieran hoy los precios del 2001, el valor de las exportaciones no sería de 14.000 millones de dólares, sino apenas de 9097 millones, un 35% por debajo de 'la gran meta'. Claro que este cálculo es muy burdo, pero el tiempo de que dispongo no me permite hacer los estimados más precisos, considerando producto por producto, ponderándolos; así como los mismos periodos para la comparación; etc. Además, en el caso de las exportaciones no tradicionales el cálculo es prácticamente imposible, pues por más que se les quite los paños menores es complejo distinguir entre aumentos por volumen y aumentos por precios.

Si sólo se tratara de aumentar el valor nominal de las exportaciones, nuestra historia de postguerra tiene algunos ejemplos bastante más exitosos que el actual. Baste recordar las dos experiencias más notorias: una, cuando aumentaron en 112% de 1959 a 1964, pasando de 323 a 685 millones de dólares; y la otra, el récord, en que prácticamente se triplicaron de 1976 a 1980, pasando de 1341 a 3916 millones. En ambos casos se atribuyeron los éxitos a "la gestión gubernamental", cuando los precios internacionales explicaban la mayor parte del auge, especialmente en el último caso, en que el precio del petróleo alcanzó su máximo nivel, en términos reales.

También se ha equivocado el ministro al afirmar que nuestras exportaciones se han diversificado. Resulta que las exportaciones tradicionales, que representaban el 66% de las totales en 2001, aumentaron al 73% en 2005, en ambos casos para el periodo enero-mayo (solo las mineras representan el 60% del total). Si a ello añadimos las demás exportaciones derivadas directamente de la naturaleza (y que figuran entre las 'no tradicionales'), tendríamos que las exportaciones primarias aumentaron mucho más aún.

El retorno del modelo primario-exportador de 'desarrollo' está, pues, consolidándose con este gobierno, después de haber sido puesto en marcha por Fujimori. Y sabemos qué significa: volatilidad de precios, bajo valor de retorno, uso intensivo de capital, mínima absorción de trabajo, enfermedad holandesa, precarios efectos de encadenamiento, desigual distribución del ingreso, deterioro del medio ambiente, etc.

Pero no todo es negativo, porque parece que el gobierno ya viene adoptando medidas -cierto que bastante tardías y tímidas- para que el modelo semienclavista tenga efectos multiplicadores a través de los 'planes regionales de exportación' y las 'cadenas productivas', en la expectativa de incrementar la productividad y la competitividad, por medio de las cuales alguna vez se expandiría sustancialmente el empleo digno y el minúsculo mercado interno. Porque hasta ahora el 'chorreo' se va afuera principalmente mientras que adentro apenas si se percibe algo parecido a la persistente garúa limeña.


Fuente: La República, julio 2005. Reproducido en Actualidad Económica del Perú (agosto-setiembre) y en La Insignia. Comentarios a ese texto en: www.perupolitico.com.