lunes, marzo 28, 2016

Neoliberales versus Socialdemócratas



Técnicamente hablando, son sólo dos las ideologías político-económicas que buscarán captar nuestro voto el 10 de abril. La una, de centro-derecha neoliberal y, la otra, de centro-izquierda.hotel mont blanc sierra nevada Lo que significa que los electores tendremos que optar por los que están a favor del modelo económico-social vigente desde los noventa y los que están en contra del extractivismo de la agotada primario-exportación neoliberal. Posiciones representadas, respectivamente, por las duplas Keiko-PPK y Barnechea-Mendoza.

El primer grupo ha presentado programas de reforma que buscarán profundizar el funcionamiento de los mercados libres (al servicio de oligopolios), centrándose especialmente en la flexibilización laboral para reducir los salarios reales y ganar “competitividad”. Implícitamente asumen que es viable el piloto automático, cuando es sabido que en esta oportunidad ya no gozarán de la bonanza minera que permitió la exitosa gestión pasiva de los gobiernos anteriores al actual. Mientras Keiko no cuenta con un equipo económico capaz de afrontar el estancamiento económico-social del país, PPK posee uno excelente, liderado por Alfredo Thorne, y que podría reforzarse con los ortodoxos que acompañaban a Guzmán.

En la otra orilla, Barnechea y Mendoza ocupan los extremos del espacio socialdemócrata que hace décadas debió ocupar el aprismo en base al programa de Haya (“El Antiimperialismo y el Apra”). De un lado, Acción Popular posee apenas un programa de “industrialización”, para lo que desafortunadamente no dispone de los profesionales que podrían procesar ese cambio del modelo y, mucho menos, uno capacitado para manejar la cada vez más crítica situación económico-social del país. Por lo que no sorprendería que desemboque en un fiasco similar a la “Industrialización por Sustitución de Importaciones” (ISI) del primer gobierno de Belaúnde (1963-1968).

De otra parte, el Frente Amplio (FA) representa el ala izquierda de esa ideología, muy distante de un supuesto “socialismo del siglo XXI” que se le quiere endilgar, calificándolo además de anticapitalista. Cuando es evidente que, para determinar las posibilidades de cada uno de los anti-modelo para acompañar a uno de los representantes del status quo en la segunda vuelta, habría que fijarse, más que solo en el programa, en el equipo de “técnicos” que los acompaña, especialmente en materia económico-política.

Es necesario recalcar que esta ala de la socialdemocracia cuenta con un amplio abanico de expertos que no sólo destacan por su producción científica y en la docencia universitaria (básicamente en la PUCP), sino que también han ocupado posiciones importantes en la gestión pública de los últimos tres lustros. Por mencionar a los más importantes, entre muchos otros que forman parte del FA: Pedro Francke, Alan Fairlie, Óscar Dancourt, Humberto Campodónico, Félix Jiménez, Germán Alarco, Francisco Durand. Aunque varios de ellos puedan tener un pasado prehistórico personal de corte marxiano, son claramente neo-estructuralistas o postkeynesianos.

Cabe recordar que todos poseemos necesariamente un paradigma o concepción del mundo (ideología), en el que los juicios de valor son inevitables, aunque no les guste a quienes no desean cambios, excepto de los que se realizan para que nada cambie.

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FUENTE: El Comercio, marzo 28, 2016 (http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/neoliberales-versus-socialdemocratas-jurgen-schuldt-noticia-1889619).

martes, enero 26, 2016

De Mermeladas y Candidatos Presidenciales



Fuente: El Comercio, enero 25, 2016 (http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/mermeladas-y-candidatos-jurgen-schuldt-noticia-1873047).



Un ejemplo clásico de las anomalías que surgen en la vida real a la hora de optar por la compra de un producto es el experimento realizado en una tienda californiana de abarrotes (Iyengar y Lepper, 2000). En ella, científicos behavioristas le presentaron a un grupo de clientes 24 variedades de mermelada y a otro sólo le dieron seis opciones de compra. Resultó que apenas un 3% de quienes estuvieron frente al estante de 24 muestras se animó a comprar, mientras que un 30% de los que únicamente tenían que decidir entre las 6 mermeladas adquirieron una.

Curioso comportamiento, cuya conclusión se volvió a verificar en experimentos de laboratorio y de campo realizados por psicólogos, neurobiólogos y economistas heterodoxos sobre diversos conjuntos de chocolates, lapiceros, detergentes y hasta de programas de jubilación. Es lo que Barry Schwartz (2005) ha denominado la “Paradoja de la Elección”, en la que la decisión entre muchas opciones ya no libera, sino que debilita y hasta tiraniza. Se trata del efecto del “Cuanto Más es Menos”: Excesivas opciones llevan a una “parálisis de la elección”, con lo que dejan de comprar o, si lo hacen, están menos satisfechos con lo elegido. En este caso, el cliente decide a ojo de buen cubero, al azar, sin mayor indagación y en base a una heurística sencilla, generalmente puramente emocional.

Podemos aplicar esta anomalía del comportamiento del consumidor al del elector, dado que el 10 de abril tendremos que decidir entre una impresionante lista de 19 planchas presidenciales (y un sinfin de congresistas). Nos enfrentaremos al problema de la paradoja de la elección: son tantos los candidatos que marean y desconciertan a quienes tenemos que votar por alguno. En ese contexto de abundancia de opciones el consumidor-elector cae en los más variados estados de ánimo: ansiedad, confusión, pesimismo, incredulidad, desmotivación y similares.

Además, la gran mayoría de la población no tiene muchas posibilidades de informarse más allá de los titulares de los diarios en los puestos de periódicos, por algún noticiero de radio o TV, o en un mitin político. Por lo que, si bien los candidatos no son mermeladas (aunque abunden los mermeleros), los ciudadanos elegirán fijándose en condiciones marginales o de menudo interés personal, similares a las de los potes de mermelada. Se deciden en función al tamaño, peso, color, envoltura, origen o fecha de cadudidad del producto-candidato.

¿Qué hacer? Respecto a las mermeladas, los expertos sugieren que lo ideal es recortar la cantidad y variedad de opciones, lo que en la práctica efectivamente aseguró una mayor confianza y seguridad en la elección, dando lugar a un aumento de las ventas. Pero en democracia no se puede impedir que aumente el número de candidatos presidenciales, por más que para postular se requiera una enorme cantidad de firmas de adherentes para inscribir un partido.

Desgraciadamente en nuestro caso se ha marchado hacia el otro extremo: a pesar de la abundancia de programas, prácticamente existe sólo uno, aunque de ello no parecen haberse percatado aún los electores. Entre otros, este curioso fenómeno ya lo ha reconocido una congresista, nuevamente candidata: “Tanto Keiko como Alan y PPK tienen la misma línea ideológica, económica y social”. A lo que un abogado y exministro añade quelos 5 primeros, con matices, planes y equipos técnicos diferentes, proponen más o menos lo mismo”, que puede extenderse a casi todos los demás candidatos, que también son de centro-derecha.

En pocas palabras, unos 16 de los 19 partidos nos ofrecen prácticamente el mismo menú, asegurando la continuidad del modelo socioeconómico y político inaugurado en los noventa y que, dicho sea de paso, ha logrado –apenas en un cuarto de siglo- dejar yermo el campo que ocupaban y deberían volver a cubrir un proyecto socialdemócrata y uno del conglomerado de izquierdas, indispensables para asegurar una cabal democracia. Así, la abundancia de alternativas políticas es un espejismo.

En esas condiciones y si no broker de inversiones existieran tantos egos magnos, la mayoría de los 19 podrían formar un solo equipo representado por uno de ellos, cambiando apenas algunas formas. Lo que evitaría el estrés que contrae la abundancia de opciones, dejando de engatusarnos con la supuesta diversidad de opciones. Como tal, como van las cosas, da (casi) lo mismo a quien se (mal)elige. Esperemos que para el 2021 se haya constituido un sólido partido socialdemócrata, un bloque de izquierda y una derecha liberal, para que puedan acompañar al actual monopolio centroderechista. Sólo entonces podremos hablar de la “libertad de elegir”, ideal que ahora es una fata morgana.

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Fuente: El Comercio, enero 12, 2016. CURIOSO: ¡¡¡ESTA MAGNÍFICA CARICATURA SE HA ELIMINADO DE LA PÁGINA WEB DEL DIARIO!!!!

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BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA:         «Cuando más es menos» (Asno de Buridan):



Dar-Nimrod, Ilan, Catherine Rawn, Darrin Lehman y Barry Schwartz et al. (2009). «The Maximization Paradox: The costs of seeking alternatives». En: Personality and Individual Differences, vol. 46, N° 5-6, pp. 631-635.

Iyengar, Sheena y Mark Lepper (2000). «When Choice is Demotivating: Can One Desire Too Much of a Good Thing?». En: Journal of Personality and Social Psychology, vol. 79, N° 6, pp. 995-1006. (www.columbia.edu/~ss957/articles/Choice_is_Demotivating.pdf).

Kossuth, Lajos y Mariano Perotti (2009). «El Asno de Buridan: Entre el agua y la avena». Tesis de Bachillerato en Economía. Lima: Universidad del Pacífico.

Loewenstein, George (1999/2000).          Is More Choice Always Better? Social Security Brief, N° 7. Washington, D.C.: National Academy of Social Insurance. . [Versión resumida: «Is More Choice Always Better?». Paper. Pittsburgh, PA: Carnegie Mellon University].

Sarver, Todd (2007). «Anticipating Regret: Why Fewer Options May Be Better». Working Paper. Evanston, Il: Northwestern University (http://faculty.wcas.northwestern.edu/~tds107/files/Sarver-regret-071023.pdf).

Schuldt, Jurgen (2013). Civilización del Desperdicio. Psicoeconomía y Decisiones del Consumidor. Lima: Fondo Editorial de la Universidad del Pacífico.



Schwartz, Barry (2005). Por qué más es menos – La tiranía de la abundancia. México, D.F.: Santillana.

Solnick, Sara y David Hemenway (1998).  «Is More Always Better? A Survey on Positional Goods». En: Journal of Economic Behavior and Organization, vol. 37, N° 3, pp. 373-383.
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domingo, diciembre 27, 2015

El Subibaja del Tipo de Cambio


Durante la última docena de años la cotización del sol por dólar ha atravesado por dos fases. Una de revaluación del sol, en la que pasó gradualmente de 3,65 por dólar a fines del 2002 a 2,55 al terminar el 2012, como consecuencia del auge de la inversión extranjera y de las exportaciones primarias y agroindustriales. La otra etapa, aun en marcha, dio lugar a una devaluación del sol por 33% desde 2013 hasta hoy, jalonada básicamente por la depresión de los precios de las commodities y la retracción de la inversión privada.


En ambas fases, muchos expertos reclamaban la liberación absoluta del tipo de cambio (flotación limpia), como si se tratara del mercado de papas. Si el BCR hubiera seguido esa receta en la primera fase, la relación habría caído a dos o menos soles por dólar, conduciendo a un drástico deterioro de la balanza comercial: menores exportaciones no tradicionales y mayores importaciones de bienes. Y, al revés, en la segunda fase, cuando el tipo de cambio se fue devaluando, los especialistas animaban al BCR a soltarlo, con lo que hoy día rebasaría los cuatro soles por dólar, en parte por una sobre-reacción (overshooting). Así, durante este año aún más personas y empresas endeudadas en dólares habrían quebrado, el crecimiento económico no pasaría del 0% y la inflación sobrepasaría el 5%, agravando la de por sí convulsa coyuntura sociopolítica.


En cambio, gracias a la intervención del BCR, se pudo evitar una devaluación abrupta y exagerada, para lo que realizó ventas netas por US$ 11.000 millones en estos últimos dos años, posibilitado por su compra masiva de divisas durante la primera fase y hasta mayo de 2013. En tal sentido, el BCR evitó una sobrevaluación excesiva primero y una devaluación desbocada más recientemente, a la vez que aparentemente se respetaban las fuerzas tendenciales que corresponderían al tipo de cambio de paridad de mediano plazo.


Cabe señalar, además, el error que cometen quienes señalan que ha sido equivocado intervenir “excesivamente” en el mercado cambiario porque nuestros socios comerciales devaluaron el tipo de cambio nominal más que nosotros. Lo que esos críticos no han tenido en cuenta es que muchos de esos países tuvieron una inflación (y costos) mayor a la nuestra. Así, considerando los precios internos/externos, tanto nuestro tipo de cambio real bilateral (con el US$), como el multilateral (con las divisas de todos los países con los que comerciamos) se han devaluado este año para bien en 9,7% y 2,1%, respectivamente (a precios de 2009). Notorias excepciones son el real brasileño y el peso colombiano, frente a los cuales el sol se ha revaluado -en términos reales- 18% durante el presente año.


Sin duda, a futuro seguirá devaluándose nuestra divisa, lo que es deseable para restablecer el equilibrio del creciente déficit de la balanza externa en cuenta corriente. Pero seguirá siendo recomendable que la flotación sucia se procese muy gradualmente para que los agentes económicos dispongan del tiempo y la capacidad necesarios para adaptarse a esos ajustes: “piano piano si arriva lontano”.


Al margen de tecnicismos, es necesario recordar el problema de fondo. Si a futuro queremos evitar marearnos montados sobre la Montaña Rusa que ha caracterizado este último ciclo del tipo de cambio, será necesario transformar el modelo de producción-distribución inaugurado en los años noventa. Lo que exigiría establecer una economía más equilibrada sectorialmente, ya que no es posible ni deseable sostenerla casi exclusivamente en el volátil sector minero-hidrocarburífero, el que debería complementarse con los segmentos agro-ganadero-pesquero, industrial-forestal, industrial manufacturero de sustitución de algunos insumos y bienes de capital y especialmente de complejos turísticos. Ciertamente todos estos sectores requieren un “alto” tipo de cambio real como parte de un programa que a la larga permitiría establecer un mercado interno más amplio, inclusivo y descentralizado, dándole mayor sostenibilidad a una economía hasta ahora tan dependiente de la inestable economía mundial.


Publicado en El Comercio, diciembre 28, 2015; p. A-17
(http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/subibaja-tipo-cambio-jurgen-schuldt-noticia-1866261?).flsm=1